domingo, 12 de junio de 2011

Conversaciones de Mario y Daniel (3)




Mario:

Hola, Dani
Sólo que podido leer el primer párrafo y no he podido seguir. Quicio, quicio y más quicio.
Me he puesto aquellos leguins tan ajustaditos (recuerdo no se que comentarios tuyos sobre el culete respingón que me marcaba), un polar, las nikes, el Ipod y a correr. Un buen rato he estado, unos 10 kms.
Ahora que he vuelto a leer tu misiva, no se que me duele más, si las piernas o el corazón. Cuanto odio. Cuanto resentimiento.
Somos unos egoístas. Yo, yo y sólo yo. Sólo nos defendemos atacando al otro. Que triste. Nublada tienes la vista. Solo ves lo que quieres ver. Ves necesidades fisiológicas donde hay cariño. Tendré que venir un día y hablar cara a cara ?
No te lo quería decir, pero es que se me han hinchado los cojones, joder. Perlita, que sí, es muy maja, es mejor como persona. Si, me la encontré. Estaba por ahí, solo, triste, pensativo. Hablamos. Hablamos de ti, hablamos de mi, hablamos de nosotros. Al final, para que pareciese yo, más capullo, si cabe, de lo que soy, pactamos en que te explicaría lo del beso con aquel chico. Es una mentira piadosa y por favor, no se lo tengas en cuenta.
Acabo de llegar a esta ciudad. No conozco a casi nadie. He llegado para hacer de broker en el peor momento. Puta crisis. Hay tanto tiburón por aquí que corres el riesgo de acabar siendo zoofílico. Pensaba que el único problema serias tu, cuan errado que iba.
Espero la llamada de Ariel. No volveré a cometer otro error como el de Nacho. Me alegro mucho por él y por el o los posibles beneficiarios que ya folle bien.
Cuidate
Mario

PD: Por lo de los boxers, no te preocupes más. Me he comprado unos, no tan largos que en la parte inferior izquierda hay dibujado un espermatozoide y debajo una inscripción que reza "Devil inside". Tan malo soy ¿?

12 de febrero de 2009 2:28



Daniel:

Hola Mario.

Yo un día, me encontré en casa. Era un día en que esperaba a mi pareja, a mi compañero. Se venía a vivir conmigo, después de más de un año de relación. Hice preparativos, hice planes. Estaba en una nube. Pasar todos los días, todo el tiempo posible con mi chico. Levantarme todos los días, y encontrarle a mi lado en la cama. Despertarlo, o que me despertara con un beso.
Cuando empecé mi relación con este chico, era un culo inquieto. No me gustaba tener pareja. Iba de flor en flor. Follaba por aquí, por allá. Nunca me planteé tener una pareja estable.



Pero poco a poco, me fui implicando. Me sentía cómodo. Nuestra relación no era perfecta. Había muchas cosas de él que no me convencían. Pero... las fui aparcando. Eran más las cosas que me gustaban.
Apareció, por ejemplo Nacho. No hace más de 8 meses. Y Nacho me encandiló. Tuve ocasión de follar con él. Pero ya, a esas alturas, no me apetecía sexo fuera de mi relación. En los primeros meses, sí, tuve otras relaciones sexuales. Con Nacho, además, corría el riesgo de pillarme por él. Y no quise correr ese riesgo. Porque tenía una pareja. Y la quería.

Estos meses de relación, me enteré de muchas cosas. Los mismos amigos que, taparon a mi chico, cuando esa noche, en lugar de venirse a casa a vivir conmigo, salió hacia un destino distinto, me iban contando. Pero me daba igual. Ya sabía lo de Ariel, lo de Nacho, lo de Jorge, y lo de Felipe. Y algún otro de cuyo nombre no me acuerdo ahora.
Esa noche, la nube descargó la tormenta que llevaba dentro. Una tormenta que yo no supe prever. Ese día, me encontré, con que no era ni el Daniel divertido y follador de antes, y que, evidentemente, no era el Daniel con pareja, con amor en el corazón.
¿Y me pides que no sea egoísta? ¿Y quieres que recuerde el cariño, el amor y todas esas zarandajas?
En el fondo, me da igual que Perlita dijera la verdad. Me da igual que te besaras con ese en plena calle, o que llames a un chapero los sábados. Incluso me da igual que me hayas dejado, en el fondo, por un antiguo ex, el que te ha conseguido ese trabajo. O que te mates a pajas.
Yo ahora me preocupo de intentar recuperar alguno de los Danieles que he sido. O inventarme uno nuevo.
Y sí, soy egoísta. He de sobrevivir. Me he encontrado de repente, sin pareja, y sin parte de mis amigos. Y no sé quien soy.
Sobre lo de que vengas y hablemos... me parece que de momento, no va a poder ser.
Cuídate.
Daniel.

13 de febrero de 2009 18:20

Mario:

Hola, Daniel
Nos hemos tenido que tirar los platos por la cabeza para que ahora me tengas que decir esta serie de cosas ¿?
Nunca, y lo sabes, nunca me habías dicho nada de todo esto. Lo dabas por supuesto ¿? Tenia que leerlo entre líneas ¿? Nuestra vida iba fluyendo a base de mucha complicidad que desembocó en mi espantada. Los ojos se me han humedecido mientras leía y releía estas líneas que me has escrito.
Y antes de contestarte he preferido hacer aquello que vengo haciendo últimamente, huir. Tenía tiempo para escribir unas sentidas frases, pero he preferido no hacerlo, he cogido los portantes y me he ido a celebrar el fin de semana de San Valentín a esquiar. Mientras bajas por la pistas necesitas más de los cinco sentidos para que no te pase nada. Cuando haces cola o subes con los remontes, el tiempo se te hace largo y los fantasmas te vuelven (de hecho, estaban demasiado cerca, porque el grupito con que he ido, lo más suave sería catalogarlos de fantasmas).



Curiosamente te voy conociendo más a medida que se aleja la noche "de autos". He dicho más, pero sin el más tampoco hubiera dicho ninguna exageración. Cada día que pasa me siento mas desgraciado por haberte dejado y más feliz por ti, porque en el fondo te he hecho el mayor favor de tu vida. Hostia, como me cuesta decir todo esto.
El otro día estuve con Ariel. Pasamos un tarde agradable. Es dulce, comprensivo y cuando quiere duro. Hablamos de ti. Hablamos de el. Hablamos de mi. Nos reímos y también lloramos, de risa, con mis boxers y tus cristales. Sí, y solo hablamos. Me lo comía con la vista, pero mis músculos estaban agarrotados. Tenía todo el vello de los brazos erizado cuando miraba esos ojos miel. Me tuve que deshacer de el. No se afrontar nada. Después de este fin de semana de esquí, tengo una cara radiante. Estoy muy moreno. Estoy "para comerme", pero hace unos días que ha pasado mi fecha de caducidad.
Suerte
Mario
PD: Recuerdos a aquellos que dices has perdido, tus amigos. Ellos están ahí, te están esperando. Espero que los entiendas. No están ni a favor mío ni en contra de ti. Siguen ahí.

17 de febrero de 2009 1:51

Daniel: 

Cada vez me cuesta más contestarte. He de reconocer que estoy hecho un lío.
Y cada vez te entiendo menos.
Lo importante de esta correspondencia, o al menos para mí, lo más importante es... que estoy comprobando que, ni nos conocíamos...ni tenemos nada en común. ¿Cómo pudimos estar un año juntos?
Ahora mismo, sé más de Nacho que de ti. No necesita ocultarme ciertas cosas... confía en mí, yo creo que soy más abierto con él, quizás porque a él le interesa como soy, y lo que pienso, y lo que siento. Aunque leyéndote, la verdad, es que resulta fácil ser más abierto. Según tú, no sabes nada, no te dije nada, no te diste cuenta de nada... y parece que yo tampoco supe ver nada en ti.
Según escribo estas líneas, me estoy dando cuenta de que lo nuestro, solo me ha preparado para otra relación. Solo ha servido para eso. Porque, según veo desde hace tres semanas... todo fue una enorme obra de teatro. Con sexo, eso sí. Porque ahora me doy cuenta de que una relación, es, aparte de calentura, de sexo, de una cierta complicidad, es, confianza. Y ni tú ni yo, parece, hemos confiado.
Ojalá no cometa los mismos errores que contigo, con el que sea el siguiente.
Y espero que el siguiente en mi corazón, sea Nacho. Espero no cagarla con él.
Porque tengo la sensación, de que, veladamente, me echas la culpa. Y quieres conseguir ser el bueno en esta separación. En tu huida, mejor dicho.



Me da igual ser el bueno o el malo. Con un poco de suerte, no te volveré a ver en la vida. Y a los que podrían juzgar... me da lo mismo su opinión. Yo tengo mi opinión al respecto de lo que hiciste. Y te puedes vestir si quieres de Príncipe... que me dará igual.
Me voy. Tengo un compromiso para comer.
Daniel.

19 de febrero de 2009 13:28

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Pues aquí acaba de momento la correspondencia entre estos dos chicos. Como siempre, debo agradecer aMariohasdisapiar, su idea y su colaboración. Quizás, dos meses después, a Mario y a Daniel, se les ocurra volver a tener esta correspondencia... ¿Como habrán evolucionado sus vidas?

Blogografía:

Relato original
1ª parte correspondencia 

2ª parte correspondencia

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Hoy en "El rincón de tatojimmy":


Corto: "Una última voluntad" de Marco Berger
Relato: ¿Amigos? ¿Y si...?
Una buena mañana para correr (57)

2 comentarios:

  1. Por suerte era solo un repaso, porque esas fotos me han desconcentrado más de una vez... Jajajajajajajajaja...

    Me encanta este intercambio de correspondencia.

    Un abrazo.

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