jueves, 8 de septiembre de 2011

La otra fiesta en el parque (II)

La otra fiesta en el parque... (I)
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Estaba en la cocina de su casa. Estaba indeciso. Era sábado. Tenía que ir al súper, debía pasar a recoger un traje al tinte,  tenía que ir a mirar una nueva cafetera. Debía hacer limpieza de la casa. Tenía que arreglar el jardín.
Se acercó a la ventana. Apartó un  poco la cortina, y miró a la calle. No pasaba nadie. Hacía sol. Miró la caseta de perro que tenía en el jardín. Desde que murió su perra África, no se había decidido a buscarla un sustituto.
Miró en el bolsillo de la chaqueta del chándal que usaba en casa. Encontró un paquete de tabaco. Quedaba solo un cigarrillo. Lo encendió parsimoniosamente. Abrió un poco la ventana para que el humo no se concentrara dentro de casa.


Hacía ya unos meses de su cumpleaños. ¡¡Qué día más feliz!! Se le ponía una sonrisa boba recordando el saludo del chico del parque, la mano levantada, un pequeño gesto de la mano hacia los lados , y una sonrisa en sus labios… Ya no sabía si esto fue así o es fruto de su imaginación. Con el paso de los días, la versión que tenía en su cabeza iba cambiando. Ya no sabía discernir lo que era imaginación, de lo que era recuerdo.
Volvió todos los días al parque, pero nunca más vio a ese chico. Tenía presente su cara cuando se despidieron, con esa sonrisa… aunque los rasgos se iban haciendo menos precisos cada día. Aunque lo intentaba, ya no los tenía presentes con todos los detalles. Sabía como era, pero ahora su rostro se había transformado en un borrón, o como si la viera a través del objetivo de una cámara de fotos sin enfocar… que por mucho que gires y gires el objetivo no consigues que la imagen se vuelva nítida.  Estaba fuera de foco. Necesitaba verle otra vez para reafirmar la foto mental que tenía de él.
Miró el reloj. Se hacía tarde. Si no se apresuraba, perdería el bus de las 10,30 hacia el centro. Y no tenía ganas de coger el coche. Apagó el cigarrillo, cerró la ventana y se fue a la ducha.


 Tuvo que correr, pero al final logró llegar. No iba mucha gente. Había cogido un libro para leer. Al final se había decidido por ir a un Starbucks a leer y pasar la mañana. Ya compraría el lunes, o el martes… daba igual. Pensó en ir al parque, hacía un día estupendo para sentarse allí.  Pero últimamente le deprimía. Aunque no quisiera reconocerlo iba con la intención de volverlo a ver. Y no conseguirlo, le amargaba el día.
Llegó. Se pidió una tarta de manzana y un moka blanco. Se sentó en una butaca. Y empezó con “Una noche más” de Libertad Morán. Quería saber como acababa la historia de Ruth y Sara. Meterse en sus vidas, llorar por sus amores o desamores,  le obligaría a olvidarse de la suya, a no llorar por los suyos, por sus desamores.



Sobre las 2, decidió ir a comer. Se fue a la parada del bus. Se había acordado de un restaurante que estaba en la otra punta de la ciudad, y que muchas veces había pensado en que tenía que ir a  probarlo. Hoy iba a ser el día.
Iba bastante gente en el autobús. Pero consiguió sentarse. Iba al lado de una señora mayor, que olía como a naftalina. La señora intentó empezar una conversación con él, pero no la hizo caso. Abrió otra vez el libro, y siguió con la historia. De vez en cuando levantaba la mirada para ver por dónde iba para no pasarse de parada.
Miró una vez más. Calculó que todavía quedaban tres paradas. Se estaba bajando gente. Cuando volvía su mirada al libro, lo vio.
Levantó rápido otra vez la cabeza… se incorporó un poco… se inclinó sobre la señora que iba al lado de la ventanilla, para verlo, para comprobar que era él… la señora intentaba apartarlo… pero no la hizo ni caso, incluso la dio un manotazo… Estaba excitado… era él… aunque  no le pudo ver la cara... pero estaba seguro… sí, sí… era él… seguro  que era él…  se levantó todo lo rápido que pudo… apartó a la gente que se encontraba en su camino a la puerta, al grupo de chicos con sus mochilas, al señor del traje azul, a la niña del lazo verde… tiró de la bandolera cuando se le quedó aprisionada entre dos de las mochilas de los chicos… notó como le miraban con cara de mala leche… pero le daba igual... era él… le había encontrado... no podía perderlo…  se lanzó a la puerta...  pero el conductor justo la había cerrado cuando llegó él… le dio un grito para que le abriera… alargaba el cuello para intentar ver al chico, para intentar saber por donde iba… el conductor le lanzó un juramento… él le miró con ansiedad a través de los espejos… al final abrió, aunque se tomó su tiempo para hacerlo… Juanjo, pegó un salto y bajó del bus. Casi se tuerce un tobillo al caer… casi vuelve a perder la bandolera…



Se incorporó y miró como un poseso a un lado y otro… no, no… no lo veía… Corrió hacia un lado… y miró por una calle perpendicular, por si se había metido por allí… pero no lo distinguió. Volvió a la calle principal, y corrió en el otro sentido… se fue hasta una bocacalle… no lo vio… se fue a otra bocacalle… allí no había nadie… se subió en un banco para tener mejor perspectiva…
…pero no lo vio.
Se dio por vencido.
Sí.
La única oportunidad que había tenido en meses, y la había perdido.
Sus hombros se hundieron.
Se bajó del banco, y se sentó en él.
La derrota se dibujaba en su cara, en su cuerpo. Era como si hubiera menguado.



Ahora le venían a la cabeza todas esas cosas que había pensado decirle la siguiente vez que se vieran… cosas que ya por el tiempo se le iban olvidando… o mejor dicho, intentaba olvidar… pero hoy habían vuelto… hoy le volvían a hacer daño.
Se levantó del banco. No sería hoy cuando probara ese nuevo restaurante. Ya no tenía hambre, ni ganas de caminar hasta él.
Miró a su alrededor, situándose… y se fijó que estaba cerca del parque.
Y hacia allí se fue. Total, ya daba igual.

2 comentarios:

  1. Haz el favor de conceder a este chico un nuevo encuentro ¡y satisfactorio! con su anhelado amante.
    ¡Deja que se enamoren! Una oda al amor de vez en cuando, no hace daño...

    Besos.

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  2. Orfeo, no sé...veremos... ains.
    :P:P

    Es que es más dramático el desamor, el correr por un laberinto sin llegar a encontrase nunca...

    besos.
    muchos.
    envueltos.

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