lunes, 10 de octubre de 2011

El concierto (1).



- Muchas gracias a todos – gritó Dani desde el escenario.
- Muchas gracias de verdad, por haber venido a escucharnos, por vuestro apoyo… ¡¡Hasta la próxima!!! – levantó la mano derecha con el signo de la V, para seguido bajar la mano cerrada hasta el corazón. Dio unos pasos hacia atrás, y desapareció junto con sus compañeros de grupo entre bastidores.
Dejó la guitarra y se juntó con sus compañeros. Saltaban chocando sus pechos. Estaban contentos. El concierto había salido genial, y había ido mucha gente. Hasta habían vendido algunos discos, según les había parecido ver desde el escenario. No era mucha pasta, pero cualquier colaboración para ayudarles con los gastos, era bienvenida. A parte que, sentir que alguien suelta los cuartos para comprar su trabajo… era algo… algo que les hacía volar… era todo un subidón…
Dani se apartó unos instantes. Miró por un hueco del telón. No le vio. Ya se debía de haber ido. Bajó un momento la cabeza con desánimo. Pero fue un instante solo. Tenía que volver con sus compañeros.
Al cabo de un buen rato, después de comentar las incidencias, entre risas porque todo había salido bien, de ir recogiendo el material, salieron por detrás del escenario. El personal del Ayuntamiento ajustaba algunas cosas para el concierto siguiente, en una hora.
Dani se fue a una caseta como de obras que tenían a modo de camerinos. No era gran cosa pero al menos podían cambiarse o dejar alguna cosa.
- ¡Ehhhhhhhhhhh! ¡Qué grande has estado ahí arriba! - le dijo Carmen que salía del cuchitril-camerino- cada día sois mejores – y se abrazó a él dándole un beso en la mejilla.
- Ha estado de putísima madre – dijo Dani todo exuberante y gesticulante - ¿Has visto la gente? Yo flipaba arriba. Como saltaban, hasta cantaban algunos las canciones… ¡¡Se las saben tía!!
Carmen se fue rápido. Dani se la quedó mirando un instante cuando se alejaba. Todavía tenía un resquicio de sonrisa en los labios. Al final, dio media vuelta y entró en el camerino.


No había nadie. Se sentó en una silla frente al espejo. Se vio cansado. Había sido un concierto bueno. Pero había acabado muy cansado. Y sudado. Pero no podía pegarse un remojón. Más que nada porque no había ducha. Y no podía irse a casa. Tenía que escuchar al grupo siguiente. Era un grupo con el que habían tocado mucho en Francia. Y eran amiguetes.
Seguía mirándose en el espejo. Decían que era guapo, pero él se veía lo del montón. Se había fijado en  un chico mayor, que nunca repararía en un niñato como él, porque no era lo suficiente guapo, y era lo único que pensaba que tenía para ofrecerle.  Se le encontraba en la calle algunas veces. Una vez le había saludado… para comprobar como reaccionaba… y el otro ¡¡le contestó!! … le dio un subidón del 15 aquel día.  Pensó que, así le había obligado a fijarse en él, a quedarse con su cara, y  cuando se volvieran a encontrar, ya saludarían los dos… y bueno… otro día podría sacarle un tema de conversación… y no sé… a lo mejor…
Pero no se volvió a cruzar con él durante meses.
Pero hoy había aparecido allí. Le vio entre el público al principio, que había menos gente. Fue ¡¡la leche!!... ese chico estaba escuchando un concierto de su grupo... Eso le hizo crecerse en el escenario. Cantar mejor que nunca, tocar mejor que nunca, arriesgarse a hacer cosa en el escenario que raras veces se atrevía… ahora que lo pensaba, quizás por eso estaba tan cansado… todo para que el chico se fijara en él.


Pensó que al final del concierto podría acercarse a él con la disculpa de regalarle un CD. Y hablar un rato del concierto, de que le había parecido… mientras actuaba, se estaba imaginando miles de conversaciones… al segundo siguiente le entraba el bajón y pensaba que Miguel no le iba a hacer caso… un niñato como él… si al menos fuera espectacular… con un cuerpo, con una cara… Pero Dani seguía mirándose en el espejo… y no veía nada de eso. Y encima, Miguel… se había ido.
Miguel… otra alegría el día que se enteró de cómo se llamaba… otra vez por pura casualidad… un día le oyó como le llamaba alguien… ese día no pudo dejar de sonreír… ¡¡Ya sabía como se llamaba!! ¡¡Yeeeaaaaaaahhhhhhhhh!!
Pasaba el tiempo y tenía que salir. Se miró un momento, se pasó los dedos por el pelo, a modo de peine, y salió. Allí encontró a Saúl y Fermín, a Pacita y Gael, a Carlos y Jon, a Beatriz y Paula. A la chica que estaba con ellos no la conocía. Eran amigos que solían ir a todos sus conciertos. De tanto verles al final acabas hablando, y bueno, son buenos colegas. Dani levantaba la cabeza como buscando a alguien. La disculpa era ver si había más gente a la que saludar cerca. La verdad es que estaba esperando verle a él, a Miguel…
De repente… le vio. Estaba junto a la mesa que controlaba el sonido y las luces. Miraba como trabajaban los técnicos. El corazón le empezó a latir más rápido. Estaba apenas a 3 metros. Llegó Fernando y le saludó… le empezó a contar mil cosas del concierto… él seguía disimulando mirando hacia todos los sitios… siempre acababa mirando a Miguel… pero no fijaba la vista en él, la fijaba un punto más a la derecha… para que así no pareciera que le miraba… De repente vio como Miguel levantó la cabeza, y fijó su mirada en él. Bajó rápido la cabeza, haciendo que no escuchaba bien a su amigo… volvió a levantar la mirada… y Miguel seguía mirándole…  pero Dani no se atrevía  a fijar la vista en él, seguía pasándola por al lado…  para verle pero para que él no fuera consciente…
Empezó el concierto. Le rodearon todos los conocidos de por allí, y le arrastraron hacia la primera fila. Empezó a saltar al ritmo de la música. Levantó los brazos… y siguió saltando. En uno de estos saltos, miró hacia atrás, y vio como Miguel, se iba de la plaza.
Dejó de saltar. Se quedó mirando un rato como “su” chico se alejaba. Sus hombros perdieron intensidad… Si alguien se hubiera fijado se hubiera dado cuenta que Dani medía ahora 3 cm menos que hacía unos instantes. Fue consciente que nunca se fijaría en él. Y si un día hablaran… ¿Qué le diría? Seguro que pensaría que era un niñato…
Seguía la música. Eran sus colegas, sus compañeros los que tocaban. Pero en ese momento, a Dani, le importaba una mierda.
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2 comentarios:

  1. Guardo esa historia como oro en paño, incluso me hice una copia de ella en previsión que tu blog un día desapareciera. Muchas gracias por volverla a publicar.

    Un abrazo.

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  2. PFe, que cosas me dices... pero si es para ablandarme para que te perdone la comida que me debes... va a ser que no.
    :P:P

    Gracias de verdad.

    besos.
    muchos.
    envueltos.

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