miércoles, 23 de noviembre de 2011

El concierto (6).



El concierto (1).
El concierto (2).
El concierto (3)
El concierto (4)
El concierto (5)

El concierto - relato.
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Discutió con Dani. Más bien fue Axel quién se enfadó, quién chilló, quién intentó obligar a Dani a levantarse…



Dani solo estaba sentado. Con cara de lelo. Miraba a su amigo con pena… como si pensara que Axel estaba intentando ganar una batalla que estaba perdida de antemano.
Axel, aunque se había mantenido en un  segundo plano, siempre estaba, pero nunca intentaba convencer a Dani de que su actitud no le llevaba a ninguna parte, que tenía que reaccionar, posiblemente por el cansancio del día, perdió su norte. Perdió el referente en cuanto a la actitud que debía tener con Dani.
Chilló, se desesperaba… se alejaba de Dani a grandes zancadas, para luego acercarse igual de rápido y decidido cuando se le ocurría un nuevo argumento. Dani solo le miraba. Con cara triste… De vez en cuando le decía… “Axel, no pasa nada”. “No te preocupes por mí” “Estoy guay”
¿Guay?



¿Guay?



Ahí ya Axel se rindió.
Sí.
Cogió sus cosas, se dio media vuelta, y se fue.
Dani le miraba con cara de sorpresa. No se esperaba que se fuera así, sin despedirse, sin darle ese abrazo que siempre se daban, cuando se encontraban, cuando se despedían. “Adiós” le dijo con voz muy baja… casi inaudible, y haciendo un amago de levantar la manos para saludarle…
Se quedó preocupado. Pensó en seguirle, en enviarle un mensaje. Pero lo dejó para la tarde. Ahora… ahora su peli le estaba esperando. Eso sí le levantaba el ánimo… quería… quería rehacer un poco el encuentro. Ya no le gustaba el beso en el suelo, o el primer beso con lengua, al lado de Axel. Le parecía demasiado irreal… creía que debía darle un aire más de verosimilitud. Esas cosas pasaban, pero tampoco era tonto… a él, esas cosas no le pasaban. No de esa forma tan peliculera… ni siquiera creía que fuera capaz de pasarle esas cosas en la peli de su cabeza.



Luego se ocuparía de Axel.
Se levantó del banco de la estación. Empezaba a hacer calor, y ya estaba cansado de los gases de los autobuses. No hacían más que entrar y salir. Cogió su guitarra, su bandolera, y salió de la estación.



No se decidía por quitar ese primer beso que se dieron en el suelo, o el primer beso de verdad. Al final optó por este último. Era mejor dejarlo para un par de días después. Crear otra escena, en un café. Por ejemplo… se lo imaginaba en el “Principal”. A las 7 de la tarde o así. No hay mucha gente todavía. Podría ser su primera cita premeditada. Luego debería ir a ver un concierto de otro grupo de Burgos. Pero tenía tiempo. Ahí charlando… al principio se imaginaba una escena de “cortados”. Unos cafés “cortados” para tomar… y los protagonistas “cortados” por la situación. Al final, poco a poco, empezaron a animarse. Acabaron hablando uno sobre el otro, con una euforia en el cuerpo… parecía que no tenían tiempo para contarse todas las cosa que querían. Era como si quisieran recuperar el tiempo perdido de todos esos meses en que el destino no les había juntado. Porque ellos eran incapaces de dar un paso en ese sentido. Empezaron a tomarse el pelo con sus indecisiones… a contarse esos pensamientos sobre el otro que les acompañaban por la noche, al acostarse. O en el autobús, al ir a trabajar, o mientras paseaban al perro. Dani no tenía perro… pero estaba valorando el adjudicarle un perro a Miguel. Un Bobtail estaría bien…
Seguía caminando… no iba a ningún sitio en concreto.
Vio un banco a la sombra y decidió sentarse.



De repente se le ocurrió mirar al reloj, y pensó que era mejor irse a casa. No le apetecía discutir otra vez con su padre.
Miró alrededor para situarse. Había andado bastante desde la Estación. Estaba en la Quinta, un parque arbolado, semi-salvaje.
Volvió por dónde había venido. Volvió a perderse en sus pensamientos. En su película.
Se le ocurrió pensar en otra situación. Se le ocurrió que estaría guay si se encontraba ahora de frente. Sí, sí… levantar la cabeza y encontrársele. Imaginó las miradas, la sorpresa… se imagino diciéndole “Hola Miguel”… Según iba andando e imaginando, iba haciendo los gestos con la cara… levantaba su mirada… la volvía a bajar… levantaba su mirada…



… y Miguel venía de frente…



Dani se paró. Por primera vez se asustó. Empezó a creer que ya su cabeza le empezaba a jugar malas pasadas. Que empezaba a confundir realidad con sus sueños.
… pero Miguel se acercaba…
Dani seguía parado. Se apartó un poco… Miguel venía también imbuido en sus pensamientos…
Dani empezó a pensar si decirle algo, si ponerse delante suyo… dudaba en si llamarle por su nombre, o en decirle hola desde dónde estaba. No sabía que decirle luego… ¿Se pararía?…
Miguel casi estaba a su altura… seguía con la cabeza gacha… con su mirada perdida en el suelo…
Dani… Dani no sabía que hacer… la decisión de sus sueños se había esfumado… las dudas… “Eres un puto niñato”… retumbaba en su mente… “No tienes nada que hacer con él”…  el miedo… la duda…
Miguel ya estaba a su lado…
Dani callaba… Dani estaba paralizado… Dani casi lloraba de rabia, de impotencia…
Miguel ya le había rebasado…
Dani le seguía con la vista…
Miguel ya le daba la espalda…
De repente, Miguel giró un instante la cabeza hacía atrás… fijó su vista en Dani… y rápidamente volvió a mirar al suelo.
Solo dio unos pocos pasos más…
Dani le miraba… sin poder hacer nada… estaba paralizado…
Miguel se paró y se giró. Se quedó mirando a Dani…
Se quedaron los dos mirando… Dani con cara de desesperación… Miguel con cara de sorpresa…
- ¡Hola!

1 comentario:

  1. Esa segunda foto, la del nene que lleva la camiseta subida mientras hurga en su pecho me ha encantado... ¡Uau! Me ha hecho perder el hilo de la historia.

    Un final muy logrado el del episodio... Ya sabes como me gusta esa narración.

    ¡Muchas gracias!

    Un abrazo.

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