jueves, 1 de diciembre de 2011

El concierto 1 (7)






Nota:
Este relato está escrito con dos desarrollos. El capítulo 6, es en el que los dos caminos se separan.
El siguiente capítulo, es el primer final.
Después del capítulo 7, volveremos a retomar la historia en el capítulo 6, hasta llegar hasta el segundo final.
Espero que os guste.
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Capítulo 7. 1º final.






Miguel no salía de su asombro.
Estaba parado en medio de la Quinta, mirado a ese chico… Dani…
Estaba guapo… aunque se le notaba que no había dormido bien últimamente. No se había afeitado hacía días… bueno, pensó Miguel, como yo… “¿Cuándo fue la última vez que me afeité? ¿El jueves?” Hoy es domingo…
No sabía que hacer. Le fallaba todo ese aplomo que debía tener, se supone. Se suponía que al ser más mayor que Dani, debía tener el dominio de la situación. Pero estaba claro que no. Era incapaz de decir nada… solo le miraba…
¿Y dónde estaban todas esas historias que llevaba semanas pensando? Todas esas historias en las que se encontraba con él de mil y una formas, y en todas indefectiblemente, acababan hablando de lo humano y lo divino, acababan siempre dándose un beso de horas y horas… en su imaginación ya habían batido varias veces el record al beso más largo…
Se había imaginado también como continuaría su historia de mil formas. Se había imaginado a Dani con problemas… que tras esa cara risueña que el recordaba, tras esa decisión que le vio en el escenario, aquella tarde de Junio, Dani era un mar de dudas, de problemas. Necesitaba mucho amor… amor que por supuesto, Miguel estaba dispuesto a darle por arrobas.  Y también se había imaginado que Dani, tenía mucho amor que dar. Todo ese amor que no encontraba en quien depositar entre la gente que conocía. Y Miguel estaba dispuesto a recibir ese amor…
Se había imaginado la escena de Dani llamando a la puerta de su casa… llorando… con una bolsa de deporte con algo de ropa, con un portátil, y con su guitarra. Una pelea familiar… y un portazo… y allí estaba Dani… pidiendo alojamiento por un par de días.
Se imaginó… se imagino un ciento de viajes, siguiendo al grupo. Empezaban a tocar en muchos sitios. Gustaban a la gente. Y Miguel les acompañaba siempre que le era posible.
Se imaginó cambiando de trabajo… empujado por Dani. Por esa decisión que se había imaginado… al verle en el escenario.
Se imaginó… tantas cosas… se le imaginó desnudo, soñó con mil variantes a la hora de hacer el amor… “¡¡Qué cursilada!!” pensaba Miguel siempre que decía eso de “hacer el amor” Pero… al final acababa reconociendo que le gustaba el pastel… ese pastel… y esa nata, y esa crema pastelera… o los siropes… sobre todo el de chocolate… le gustaba el chocolate… ¡¡Y fresas!!
Pero todos estos sueños… le dejaban más apagado cuando se acababan. Cuando debía ir a trabajar. La comparación entre esos momentos en que su mente volaba y construía castillos en el aire, y su realidad, le dejaban maltrecho anímicamente.
Al final intentó evitar con todas sus fuerzas esos momentos de imaginación. Luchaba contra esa tendencia que tenía su mente de construir quimeras. No conseguía así mejorar su ánimo, pero al menos, no lo hundía más.
Aunque era conciente que, no podía supeditar su futuro a conseguir a ese chico. Ni a ese chico ni a ninguno. Pero menos a ese en concreto. Era inalcanzable. Muy distinto, seguro. Tenía una evidente diferencia de edad. Y sí, era cierto que era lo que buscaba en una pareja. Alguien que le aportara lo que él no era. Lo que a él le faltaba. No quería un  igual, sino un opuesto. O un complemento. Pero… había idealizado tanto a Dani, el músico, que si llegara a conocerlo, seguro se iba a decepcionar. Le había dado forma a todas las partes de su cuerpo. Creado una historia familiar. Le había creado un currículum, una forma de ser, una forma de reír, de dormir, de… de follar. Comparar con la realidad, seguro, llevaría al desengaño. No por peor… ni mejor… sino por distinto.
- ¡Hola!
Contestaron los dos a la vez. Se miraban con sorpresa. Los dos creyeron escuchar al otro decir hola… pero ninguno de los dos recordaba haberlo dicho.



Miguel dio dos pasos hacía Dani. Parecían decididos… pero la decisión solo duró eso… dos pasos. Se miraban… pero no veían.
- Me llamo Miguel
Y Miguel extendió el brazo haciendo el gesto de dar la mano. Dani se quedó mirando la mano unos instantes. Al final reaccionó y se cambió la guitarra de mano para corresponder al saludo.
- Daniel – dijo mientras apretaba la mano de Miguel.
- Bueno… en realidad ya lo sabía… ya sabes… el concierto…
Entre palabra y palabra, Miguel no pudo evitar una especie de risa nerviosa…
- jeje – fue lo más que atinó a contestar Dani.
Y otra vez llegó el silencio. Dani bajó la vista y no hacía más que mirarse las Van’s. Miguel en cambio, parecía que miraba a Dani, pero en realidad miraba a un punto no determinado al lado de su rostro.
- Bueno… se hace tarde – dijo dubitativo Dani… entre risas nerviosas…
- Me preguntaba – empezó a decir Miguel, pero se arrepintió al instante.
- ¿Qué?
- No nada…
- Dispara, no te voy a asesinar…
- No… bueno… jejejeje… ya lo sé… o me imagino, vamos…
- Dime entonces – Dani parecía imprimir un tono de esperanza a sus palabras…
- Me preguntaba… en realidad es una bobada… te parecerá una estupidez… pero… ¿te apetece tomar una Pepsi? Bueno, seguro que tienes que ir a tu casa… has dicho que era tarde… no quiero causarte problemas… en realidad… déjalo, es una tontería…
- Vale.
- ¿Vale?
- Sí, guay.
- ¡Ah!
Y se quedaron los dos otra vez callados. Se miraban, al rato miraba sus pies, al rato un pájaro que cantaba en una rama…
- ¿Dónde?
- No sé… podemos irnos a Fuente Prior… incluso si te parece podíamos comer allí… bueno no podrás…
Dani se quedó dudando. Entre ir a casa para que no crecieran sus problemas con sus padres… ya arreglaría esos problemas luego…
- Tendría que llamar a casa…
- ¿Te dejo el móvil?
- No… si tengo… y tiene batería…
- ¿Quieres que me aparte para que llames con tranquilidad?
- No deja… al fin y al cabo… da igual.
Dani marcó. Se puso su madre. Le dijo que no iría a casa hasta la tarde. Se puso su padre… discutieron… más bien gritó su padre. Todos le gritaban hoy…
- Bye – dijo al final Dani, cortando a su padre.
Su padre volvió a llamarle. Seguro que indignado para gritarle un poco más por haberle dejado con la palabra en la boca. No cogió. Miró a Miguel, que intentaba no enterarse de su conversación, y sonrió. Al menos estaba con Miguel, el co-protagonista de su película mental.  Y cuando menos, tendría más datos ciertos para reescribir el guión… si las cosas no acababan bien…
- Me preguntaba… ¿Escribes Miguel?
- ¿Perdón?
- Qué si te gusta escribir…
Miguel se le quedó mirando perplejo…
- Hombre… sí me gustaba… recuerdo que hace muchos años… pero no… no lo hago bien… no escribo hace muchos años… desde el Instituto en realidad…
- ¿Me escribirías una canción?
- ¿Qué? No… no sé música… y… no… no…
- ¿Tartamudeas siempre? – Le preguntó con gesto socarrón Dani, que iba recuperando un poco su aplomo…
Miguel se le quedó mirando. Estudiándole.
- Estoy entre estrangularte…
- ¿No me contestas?
Miguel… no sabia que cara poner… se le quedó mirando, con los brazos en jarras… y golpeando rítmicamente con uno de sus pies el suelo… al final se decidido por contestar…
- No, no suelo tartamudear. La verdad es un efecto que solo produces tú.
- ¿Y qué otros efectos produzco?
- ¡Vaya con el músico! Hace apenas 5 minutos no sabía hacer una frase con sujeto, verbo y predicado, y ahora saca el sarcasmo a la palestra.
- Que bien hablas… ¿seguro que no escribes?
- ¿Vamos a comer? ¿O nos vamos a quedar aquí a pelar la pava?
- ¡Pelar la pava! No me esperaba esa expresión en tus labios.
- Pero… ¿cómo me imaginabas?
- ¿Tienes perro?
- ¿Eh?
- ¿Un bobtail?
- ¿Eh? ¿Tengo cara de tener perro?
- No sé…
- Muchas cosas me tienes que contar…por cierto… ¿pintas?
- ¿Alucinas?
- Veo que no… ¿y te gusta el skate?
- ¿Y todo eso?
- Yo también he imaginado.
Dani se echó a reír… al final Miguel también acabó riendo de buena gana…
- Sabes Migue – Miguel se quedó sorprendido por esa forma de llamarle, aunque le gustó – aquí debía estar Axel.
- ¿Se supone que debo conocer a Axel? ¿Quién es?
- Un amigo. Mi mejor amigo. Uno de los que me ha chillado esta mañana, por cierto. Le voy a llamar para que venga a tomar café con nosotros. ¿Te importa?
- Hombre…
- Es importante para mi historia…
- ¿Tu historia?
- Será mejor que vayamos a comer de una vez.
- Sí, será mejor… invítale si quieres… al Axel ese… me encantará conocerlo…
- Guay, ahora le mando un mensaje… digo… estaba pensando… ¿Te importaría que te diera un beso?
- ¿Eh? – Miguel apenas conseguía cerrar su boca de asombro, cuando ya la volvía a abrir…
- Sí… un beso…
- Bueno…
Y sin dejarle acabar de contestar, Dani acercó su boca a la de Miguel, y le dio un suave beso sobre sus labios húmedos.
Dani se separó, y se quedó mirando la reacción de Miguel. Parecía que le había gustado. Dani se quedó conforme. Podía seguir caminado por la peli real y ver dónde le llevaba, y dejar de momento su peli imaginaria.
- Vamos – dijo Miguel, alargando la mano hacia Dani, como invitándole a caminar junto a él. Pero Dani tomó el gesto de otra forma, y agarró suavemente la mano de Miguel. Y empezaron a caminar…
Miguel se sorprendió… pero no hizo nada por soltarse. Al revés… amoldó su mano entre la de Dani, para ir más cómodos.
- Esto parece un sueño – dijo Miguel al cabo de unos segundos de caminar.
- En todo caso será un sueño hecho realidad… estoy tocando tu mano… eso es lo que me hace comprobar que no es un sueño como el que tenia hasta hace apenas un cuarto de hora. Por eso necesito tocarte…
- Tienes razón… no me sueltes…
- No pensaba…
- ¿Tienes miedo?
Dani se quedó pensando.
- Sí. Tengo miedo a que… bueno a todo. Pero… ahora… cualquier cosa que pase será mejor que lo que no ha pasado en los últimos meses…



Miguel se paró un momento. Se le quedó mirando… y lentamente acercó sus labios a los de Dani. Les posó suavemente… y esta vez permanecieron unos instantes así…
- Esto va muy deprisa… apenas nos conocemos…
- Migue… no sé tú… yo debo recuperar muchos meses perdidos.
- No acabo de entender todo lo que dices…
- Yo tampoco lo que tú dices.
- Comamos… ya me contarás…
-         Sí comamos… y me cuentas.
-         Eso… y me cuentas.
Se fueron alejando por el paseo. Cogidos de la mano. Dani llevaba su guitarra en la mano izquierda. En la derecha llevaba la mano de Miguel.
Cada vez estaban más lejos.
Ya subían la curva a la derecha… para pasar por encima de la vía del tren.
Y ahí… ya… se perdieron entre los árboles.
La pantalla se fue oscureciendo… con un fundido en negro… de fuera hacia dentro… quedando solo un punto de luz en el centro…. Justo por dónde se habían perdido Dani y Miguel, cogidos de la mano.
La música subió de volumen… y fueron apareciendo los carteles con el nombre de los protagonistas…
La película acabó.


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