lunes, 31 de octubre de 2011

domingo, 30 de octubre de 2011

Halloween


¿Qué os parecen estas calabazas para la festividad?

Hoy en "El rincón de tatojimmy":

El árbol de la vida - la peli

Joey Kirchner viene a visitarme.

Hoy he tenido un sueño.

Una buena mañana para correr (70)

Zachary Quinto y Jamey Rodemeyer.

No recuerdo los detalles

Sean, un amigo.


Es más majo... parece serio, pero para nada. Lo que pasa es que para posar se pone así. Pero luego te ríes con él una barbaridad.
En fin.
Me gustaría contaros algo más, pero... mis labios están sellados por un pacto de silencio.
Un culo maravilloso... lo incluyo en mi colección de culos, que va a rivalizar con mi colección de besos.

sábado, 29 de octubre de 2011

Juegos de sábado: un poco de leche.


De esa no, hombre.  Siempre pensando en lo mismo.
De la de vaca, oveja, cabra. De la que embotella Pascual.




A mi es uno de los juegos que más me gustan. Un cuerpo lleno de leche, o chocolate, o frutas, y recorrerlo sin dejarte nada de esos manjares. Ni del otro manjar.
Hoy ha tocado leche. Mañana quizás toque sirope, o frutas, o nata...


Hoy en "El rincón de tatojimmy":

El árbol de la vida - la peli

Joey Kirchner viene a visitarme.

Hoy he tenido un sueño.

Una buena mañana para correr (70)

Zachary Quinto y Jamey Rodemeyer.

No recuerdo los detalles


Foto dardo: 29 de octubre de 2.011


Una foto dardo es una foto elegida al azar.
Y yo no digo nada más, para que vosotras la disfrutéis... o no, dependiendo del dardo.

Hoy en "El rincón de tatojimmy":

Joey Kirchner viene a visitarme.

Hoy he tenido un sueño.

Una buena mañana para correr (70)

Zachary Quinto y Jamey Rodemeyer.

No recuerdo los detalles

viernes, 28 de octubre de 2011

Hay que sonreír.





En estos días en que las malas noticias se suceden, los gritos en los programas de televisión es lo que se lleva, las peleas, los malos rollos, en que la gente va por la calle con cara de mala milk, en que nos peleamos sin tregua... yo me propongo poner mi granito de arena para suavizar nuestra vida.
Por eso hoy traigo aquí estas sonrisas.
Y yo estoy sonriendo también.
¿Sonríes conmigo?
PD. Es mentira, no sonrío... para nada. Pero a lo mejor si tú lo haces, yo te sigo.

Hoy en "El rincón de tatojimmy":

Joey Kirchner viene a visitarme.

Hoy he tenido un sueño.

Una buena mañana para correr (70)

Zachary Quinto y Jamey Rodemeyer.

No recuerdo los detalles

jueves, 27 de octubre de 2011

5 besos desnudos.






Para ampliar mi colección de besos.
Espero conseguir tener la colección de besos más grande del mundo. Si te apetece ayudarme, envíame unos cuantos besos. Y si no, disfruta de la colección.
Y si además te gustan otros gestos de cariño, pincha aquí.
Besos y cariño. Qué bonito.

Hoy en "El rincón de tatojimmy":

Hoy he tenido un sueño.

Una buena mañana para correr (70)

Zachary Quinto y Jamey Rodemeyer.

No me he olvidado de Joan Pedrola.

No recuerdo los detalles


miércoles, 26 de octubre de 2011

El concierto (3)

Dani se giró. Era Axel, uno de sus compañeros de grupo y su mejor amigo y confidente.


- No… que va…
- Dani… no seas capullo.
Dani agachó un poco la cabeza…
- Suéltame, cabrón, me haces daño – y Dani intentó que Axel le soltara el brazo…
- Escúchame por una vez en la vida… Te ha escuchado tocar durante una hora. No tiene pinta de que le guste la música que hacemos. Sois seguramente los dos igual de imbéciles. No has mirado a otra parte del escenario en toda la noche. Y él, creo que ha creído que tú tocabas todos los instrumentos… te miraba embelesado, como si no existiera nada más en el mundo.  Sal corriendo, me cago en la puta de dios, y vete tras él… no quiero verte como un fantasma como los últimos meses…
- Suéltame, me haces daño… ¿Y que le digo? Me planto delante de él... ¿y qué? Soy…
- Eres un niñato… un niñato… un niñato… - dijo Axel con voz de niño de 2 años.- eres un puto niñato… un puto niñato como yo… pero sabes… un puto niñato con esto – y le apretó con su mano libre los cojones… Dani escondió sus partes doblando su cuerpo y sacando el culo hacia atrás – y con esto – y subió su mano hasta el corazón… y abarcó su pecho con ella – y con esto  - y señaló su cabeza – y ahí arriba tienes muchas cosas. Y en el corazón, también. Y ¡JA! Por tener tienes algo hasta en los huevos.
Se quedó mirándole a los ojos. Dani levantó al final la vista… y se encontró con su mirada… No pudo mantenerle la mirada mucho tiempo… vio tanta decisión en su amigo, tanto cabreo…
- ¿Y que le digo? – volvió a repetir angustiado… levantando su mirada, implorante...
- Dile que… dile que quieres invitarle a una cerveza por habernos escuchado… que quieres conocerlo… que quieres conocer lo que opina del concierto, si le gusta la música, si ha visto al resto del grupo que te acompañaba… si le gustan tus Van´s nuevas, o los calcetines cortos, o los calzoncillos que llevas - esto último lo dijo Axel con cara de chufla… creía que un poco de broma  relajaría a Dani…
- No te rías… será mejor que no vaya…
- ¡¡Lárgate!! – gritó Axel empujando a Dani, y levantando el brazo hacía dónde se había ido Miguel - ¡qué te largues de una puta vez ¡Qué te ahostio si no te vas! Y sabes que hablo en serio…
- Pero no sé hacia dónde ha ido…
- Hacia la derecha…
- P…
- Dani, se me acaba la paciencia, corre, o de la patada en los huevos que te doy, te les saco por la boca, bobo de mierda. ¡¡Largo!! – la gente alrededor se le quedaba mirando… casi se le oía más a él que al grupo.


Dani empezó a dirigirse hacia la salida de la plaza por la que había desaparecido Miguel.   Cada poco se volvía y comprobaba que Axel seguía pendiente de su camino. Incluso andaba un poco siguiéndole.
Dani se giró completamente y empezó a correr no muy rápido. Su cabeza era un hervidero. Axel decía que se había ido por la derecha… llegó a la encrucijada… miró a derecha, izquierda, miro hacia la calle que seguía hacia delante… no veía nada… decidió seguir la indicación de su amigo… empezó a correr un poco más deprisa… no hacía más que levantar el cuello dando pequeños saltos y mirar por encima de la gente… la calle estaba atestada... de repente pareció verle… pasaba un grupo que le impedía seguir… les apartó como pudo… saltaba para ver si Miguel cambiaba de camino… otro grupo de gente… Dani se estaba poniendo más nervioso… ahora que se había lanzado no quería perderle… no sabía todavía lo que le diría… Vio que Miguel iba a girar por otra bocacalle…
- ¡¡Miguellllllllllllll!!!
No sabía como ese grito había salido por su boca. No fue consciente. La gente se le quedó mirando… pero le daba igual… Miguel se paró y se giró…
- Por  favor… paso, paso… – decía Dani…
… Miguel se giró y buscaba con la mirada de dónde había venido su nombre… no veía a  nadie conocido…
- Por favor, tengo prisa
La gente miraba con cara de desagrado a Dani…
… Miguel se iba a girar para seguir su camino... pensó que se había imaginado que alguien le llamaba…
Dani consiguió abrirse camino entre el gesto adusto y molesto de los que le rodeaban…
- ¡¡¡Miguel!!!!!
Volvió a gritar… veía que le perdía… la gente se volvía al oír gritar de esa forma…
Miguel se dio otra vez la vuelta, ahora sí lo había oído… no eran imaginaciones suyas... pensó que a lo mejor le llamaban de algún balcón o ventana de las casas de por allí… miró… bajó la vista… la perdió otra vez entre la multitud…
…Dani corría apartando a la gente. Saltaba… vio que Miguel se paraba… pero miraba a los edificios...
- ¡¡Miguel!!
Esta vez, Miguel ya pudo situar de dónde venía el grito…
…pero…
… Pero… no… no podía ser…
… No…
… ¡Era ese chico!
… la voz venía de ese chico que sorteaba a la multitud que paseaba por esa calle… parecía que era Dani… sí, sí… era Dani… qué nombre más bonito, pensó como un bobo, y sin venir a cuento… Dani… un nombre bonito… parecía que venía hacia él… claro, pensó, si le estaba llamando, y corría hacia dónde él estaba… miró como un idiota alrededor por ver si había otro parado que tuviera cara de llamarse Miguel… pero no, no parecía que hubiera otro Miguel por los alrededores… Sí que había algunos señores de alguna edad que se habían dado la vuelta al oír el grito… y algunos de los que apartaba Dani al correr… también se daban la vuelta con cara de pocos amigos… porque era Dani que corría hacía él… pensó en acercarse, pero… sus piernas,  las bobas de ellas, parecía que no tenían muchas ganas de hacerle caso… al final torpemente…
…Dani empezó a tranquilizarse cuando vio que Miguel parecía haber reparado en él... y que estaba parado esperando… pero la distancia se le hacia eterna, no había más que un puñado de metros, pero parecía eso una escena de esas a cámara lenta, de las pelis de carreras  atletismo, en donde el sprint final dura más que el resto de la peli… jadeaba… no era que estuviera cansado de la carrera… es que estaba histérico… ahora llegaba el momento…
… ¿qué querría? Miguel empezó a darle vueltas… ese chico perfecto corriendo hacia donde él estaba… empezó a ponerse nervioso… empezó a pensar lo que le diría si le comentaba… si le decía… hubo un instante en que pensó que se lanzaría sobre él y le daría un beso… desechó la idea como una tontería más de su imaginación… todo parecía ir a cámara lenta… al final sus piernas decidieron dar un paso hacía delante… ya casi estaba a su altura…
… ya llegaba… parecía mentira… un último grupo de gente y estaría a su lado… dio un salto para la derecha… otro para la izquierda… los últimos que se interponían…
… otro paso… uno se puso en medio… giró hacia su izquierda…
… ya está…
- ¡¡Joder!! – exclamó Dani mientras sin poder evitarlo caía sobre Miguel.
El último salto de Dani, coincidió con un movimiento inesperado de Miguel… los dos se encontraron mas cerca de lo que hubieran previsto. Tanto se juntaron que algunos lo llamaron choque. Tanto se juntaron, llevando uno una velocidad apreciable, y el otro un estado de verticalidad poco asentada, que al juntarse cayeron los dos al suelo. Dani encima de Miguel, que para eso Dani llevaba la velocidad…


Casi de inmediato, se formó un corrillo alrededor…
- Esta juventud… mira este gamberro, ha tirado al otro joven… ¡Gamberro!
Todos miraban expectantes, esperando que el “agredido” se levantara del suelo y le diera su merecido a ese jovenzuelo descarado que llevaba empujando un buen rato a la gente…
- ¿Estás bien? – atinó a preguntar Dani – perdona… yo…
Si todo era difícil antes, ahora se le antojaba una tarea imposible decir algo medio coherente…
- No estoy mal – dijo Miguel. – La verdad es que pocas veces he tenido entre los brazos algo tan interesante.
Miguel se puso inmediatamente colorado. Se había dejado llevar por su humor, y por su sarcasmo. En circunstancias normales nunca hubiera dicho algo así… sería la cerveza de antes…
- Joputa, - gritó uno -  seguro que le ha roto la pierna
Miguel no apartaba la mirada de Dani. De sus ojos. Los tenía marrones… nunca se había fijado en el color. Dani le miraba… estaba como alelado… parecía que quería decir algo… pero era como si tartamudeara… como si… parecía que se rendía… Miguel notó como Dani empezaba a quitarse de encima suyo, empezaba a levantarse… pero de repente, no supo como… se encontró los labios de Dani sobre los suyos. Cerrados con fuerza… les apretó contra los suyos con fuerza… parecía que quería hundirle la cabeza en el suelo… eso duró lo que parecía una eternidad… debió ser solo unos mili segundos…
Todos alrededor se callaron. Alguno incluso se puso la mano para taparse su boca abierta de la sorpresa, del susto, o vaya a saber Vd. el qué. Ninguno se esperaba una escena así. Todos estaban esperando una escena de sangre, con el agredido, levantándose y lanzando invectivas contra el jovenzuelo agresor… no se esperaban un beso… y en los labios…
- ¡¡Marranos!! – gritó un señor.
- ¡Qué bonito! – dijo otro. – María, dame uno de esos – dijo con cara de pillo a la que parecía su mujer.
Ahora era Dani el que estaba rojo… empezó a levantarse… no sabía que hacer… entonces notó la mano de Miguel que le rodeaba el cuello y le atraía otra vez hacía él. Fue un suave piquito… con los labios cerrados… sí… pero esta vez más relajados… Le levantó la cabeza… y se cruzaron las miradas… la primera vez… los dos estaban callados, sin saber muy bien que decir… empezaron a levantarse… se agarraron de la mano para ayudarse…
- ¿Para que me buscabas? – dijo suavemente Miguel… inmediatamente pensó en la gilipollez que había dicho... pero ya estaba… lo había dicho. Y lo peor… Dani le había oído.
- Quería… quería que charláramos sobre el concierto…
- ¡Qué se besen! ¡Qué se besen!
Un grupo de parejas de mediana edad, que seguro habían salido de alguna cena regada generosamente con botellas de Ribera de Duero, empezaron a corearlo… otros se agregaron... al final era un grupo considerable el que lo gritaba… una pareja se fue indignada… Dani y Miguel estaban ahí, en el centro… azorados como nunca en su vida anterior lo habían estado… al final Miguel se acercó a Dani y le besó… suave, corto, nervioso… le agarró de una mano, y fue abriéndose paso entre el grupo que se había formado a su alrededor… mientras ese mismo grupo que les rodeaba empezaban a aplaudir… y ellos a la vez que hundían la cabeza debajo de sus sobacos, levantaban los brazos para saludar...


Corrieron para alejarse de allí… sin soltarse… al cabo de unos minutos, se pararon…
- No me has dicho que querías – preguntó innecesariamente Miguel, que todavía estaba en una nube… y que ya no recordaba haber hecho esa pregunta, y haber pensado que era una bobada…
- Quería… - Dani buscaba las palabras – ya te lo dije… bueno… en realidad… quería conocerte… y charlar… y…
- ¿Besarme?
- No… en realidad… yo… - Dani miraba al suelo…
- Yo si quiero besarte otra vez – dijo Miguel, con una decisión repentina… sin pensar mucho lo que decía…
Dani se quedó mirándole, sin saber que hacer… Miguel fue acercando poco a poco su boca… primero rozó suavemente los labios de Dani… fue profundizando… hasta que al final los labios de los dos se juntaron… esta vez abiertos, y las lenguas se rozaron por primera vez… nerviosas… perezosas… sin encontrar el ritmo, sin ponerse de acuerdo…
- Me llamo Axel
Se separaron los dos de sopetón. Los dos miraban a ese chico con gorra y una sonrisa debajo, que se había puesto entre los dos. Miguel miraba con cara de sorpresa. Dani, con cara de mala hostia. Axel tenía la mano extendida, como para saludar a Miguel. Éste fue a estrechársela, cuando Axel la movió y acabó dándole una palmada en su mano.
- Ya tenía ganas de conocerte, Miguel. Soy amigo de Dan. Su mejor amigo de hecho.
... y le rodeo con su brazo por los hombros, y le empujó hacia uno de los locales de la plaza. No se habían dado cuenta que habían vuelto a la plaza del concierto.
- Os invito a una birra. ¿Vienes Dan, o qué? Dale tiempo Miguel… Dan es un buen tío, sensible como pocos, trabajador, y con una cabeza… pero un poco timidote… aunque me da que tú tampoco eres un lanzado… - diciendo esto Axel le dio una palmada amistosa en un brazo a Miguel.
Dani decidió en ese momento asesinar a Axel en cuanto tuviera ocasión… Miguel estaba con la boca abierta… todo esto era demasiado para una tarde…
- Huy, creo que Dani va a encontrar la palabra perdida dentro de un momento y va a ser para mandarme a tomar por culo. Así que… os dejo… pero queda pendiente esa cerveza Miguel…
- Sí, sí, cuando quieras…
- Dani… la vida es una mierda… ¿a que sí?
Rápido, Dani cogió un cachi de un chico que pasaba por ahí, y se lo tiró a su amigo. Axel logró esquivarlo… y mientras se iba, le hizo un signo con el pulgar hacia arriba.
- ¿La vida es una mierda? – preguntó Miguel…
- Bueno… es largo de explicar… y la verdad ahora mismo no sé si tengo muchas ganas… - contestó dubitativo Dani.
- Tomemos esa cerveza…
- ¿Y mi cachi? – dijo el chico que suministró sin pretenderlo el arma arrojadiza a Dani.
- Tío… la vida es una mierda… - le dijeron los dos a coro.

martes, 25 de octubre de 2011

Una toalla.



Tengo que comprarme una toalla para irme de vacaciones, y creo que esta me gusta.

Hoy en "El rincón de tatojimmy":

Una buena mañana para correr (70)

Zachary Quinto y Jamey Rodemeyer.

No me he olvidado de Joan Pedrola.

No recuerdo los detalles

No habrá paz para los malvados - la peli

lunes, 24 de octubre de 2011

Por dinero...




¿Qué haríamos por dinero?
Venga, va, este chico se ha desnudado por dinero, y con dinero. Pero... Tú... dime ¿Cuál es tu precio?
Con vuestras respuestas, haremos una encuesta en "el rincón de tatojimmy".

domingo, 23 de octubre de 2011

Fiesta de los seguidores.


41 celebrábamos.
Y mira los que nos juntamos. Siento que no quisierais venir.
Para la próxima si eso. :p

No hace falta decir que nos los pasamos genial y tal.
Cuando celebremos los 100 seguidores, no te quiero ni contar. O las 200.000 visitas.

Hoy en "El rincón de tatojimmy":

Una buena mañana para correr (70)

Zachary Quinto y Jamey Rodemeyer.

No me he olvidado de Joan Pedrola.

No recuerdo los detalles

No habrá paz para los malvados - la peli


sábado, 22 de octubre de 2011

Celebrando los 41 seguidores: Fiesta el sábado noche.






Pues sí, y es que hay que celebrarlo.
41 seguidores.
El otro día celebrábamos los 100000 visitantes. Hoy, los seguidores. Estamos que lo tiramos.
Y yo estoy contento y gozoso.
¡¡Yupiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!

Si os queréis unir, estáis invitados. Luego no os quejéis de que mis amigos y yo no os lo hemos dicho.

Sabado por la mañana.


Hoy estoy por una mañana tranquila de sábado. Un chocolate.


Un cigarrito...


y dejando que los dedos vuelen sobre el papel.

Hoy en "El rincón de tatojimmy":

Zachary Quinto y Jamey Rodemeyer.

No me he olvidado de Joan Pedrola.

No recuerdo los detalles

No habrá paz para los malvados - la peli

Una buena mañana parra correr (69)

viernes, 21 de octubre de 2011

Arturo y la felicidad.


Arturo creía en las casualidades y en las premoniciones.
Llevaba varios días rodeado de frases sobre la felicidad.
"La felicidad no consiste, como cree la gente, en ser dichoso, ni tampoco en no ser desgraciado, sino en procurar lo primero y en no resignarse a ser lo segundo". George Bernard Shaw
Se la encontró en un correo electrónico. Se quedó mirando la pantalla durante un rato, pensando. No, no pensaba en realidad: sentía.
No le gustó lo que sintió, pues era la desgracia que anidaba en sus entrañas. Intentó procurar no ser desgraciado, y así ser un poco feliz, aunque luego pensó que no valían los atajos, no era lo mismo hacer lo posible por no ser desgraciado, que por ser feliz.
Arturo se calzó sus Adidas, se levantó de un salto de la silla, y salió a la calle, lleno de actividad, de fantasía, dispuesto a conquistar el mundo, a ser feliz no siendo desgraciado, o siendo feliz para no caer en la desgracia.



Pero se fue apagando según caminaba por la ciudad.
Miraba a su alrededor, pero no veía nada.
Escuchaba las conversaciones, pero...
Recogía las sonrisas de la gente con la que se cruzaba pero... no valían, eran falsas, amargo reflejo de la hipocresía, la vanidad, y un poco también del miedo.
Se paró en medio de la calle, en un paso de cebra con semáforo, en este caso, verde para los peatones, miró al cielo, en ese momento nublado, y gritó a todo pulmón:
- ¿Qué necesito para ser feliz? ¡Tú! ¿quieres decírmelo de una puta vez?
Y señalaba al cielo, y lo miraba con cara de odio, o asco, o un poco de las dos cosas, con matices de desesperación.



Recordó tiempos pasados, y también algún tiempo futuro. Miró dentro de él, y fuera. Pero nada vio que se pareciera a algo parecido a la felicidad.
Seguía ahí plantado, en medio de la calle. Pero nadie le miraba, ni le increpaba. Era como si no existiera. De hecho los coches lo atravesaban como si no estuviera, y los peatones pisaban sus callos y le daban patadas en las espinillas, las de las piernas, no las de la cara. Aunque alguna se perdió también en las de la cara.
De repente una voz que parecía susurrarle, una voz salida de ningún sitio, o de todos quizás, le dijo:
Cuando recuerdo aquella escena sólo lamento no haber sido consciente en su momento de lo intensamente dichoso que fui durante aquella etapa de mi vida. Eso es lo malo de la felicidad: que resulta demasiado fácil acostumbrarse a ella.” Marta Rivera de la Cruz.
Sin darse cuenta anduvo unos pasos, hasta quitarse del paso de cebra con semáforo. Escuchó entre brumas, unos aplausos encendidos y entusiastas y los cláxones sonando estridentes. Les prestó la misma atención que dedicaba a sus amigos y a su familia, y a sus compañeros de trabajo, y al del Kiosko, y al de la hamburguesería: ninguna.
Arturo de repente se dijo algo a sí mismo, como para romper la dinámica en la que su cabeza había entrado, de viajes al pasado, como si fuera el chico ese de Regreso al Futuro, o el científico payaso.
Algo tiene que pasar, el destino me acerca la felicidad. Dos frases felices en poco más de 10 minutos, o a lo mejor son 36, pero da igual... ¡Mi felicidad va a llegar!



Y miró a derecha, a izquierda, para verla llegar. No sabía si llegaría andando, o en buga, o en una bicicleta de montaña, o quizás lo hiciera en skate, o en patinete, muy recta, porque la felicidad sabrá seguro que si no lleva la espalda bien recta, al final duele...
- A lo mejor por eso a veces dicen los románticos que la felicidad duele.
Y se rió de su propia gracia. Arturo estaba cogiendo la costumbra de hablarse en voz alta. Un chico de unos 23, alto y ancho de espaldas, pelo rubio ensortijado, piel suave y brillante a la vista, sonrisa en ristre, y una suave pelambrera asomando por la parte de arriba de su short, se le quedó mirando sorprendido. Arturo lo miró también, e inmediatamente pensó en que ese chico era su felicidad. Y se vio entre sus piernas, en medio de una lucha de bocas, buscándose el uno al otro con tanta fruición, con tanta prisa y dedicación que no se encontraban en ningún lado. Las manos recorriendo torpemente su cuerpo, y las suyas, el suyo, o al revés, pero que lío de manos suyas o suyas había organizado en un momento en su cabeza. Y un fundido en negro dio paso a una tierna escena de Arturo tumbado en el prado sobre la pierna del rubio. ¿En cual prado? Pues Arturo no sabía, a lo mejor era un prado del rubio rutilante sin nombre, llamémoslo Felicidad, como lo llamó Arturo en su mente, que lo había proyectado hacia su propia mente, la de Arturo me refiero.
Arturo puso su mejor sonrisa y demás, pero cuando iba a agarrar con las palabras al rubio rutilante, éste había desaparecido entre el gentío de la calle.
- ¡Felicidadddddddddddd! ¡Felicidaddddddddddd!
Arturo gritaba y gritaba. Saltaba para ver al rubio del prado ¿qué prado? Ningún prado, porque ya no estaban en ningún prado, ya estaban en ningún sitio. El fundido a negro se había transformado en un negro, negro, sin nada que fundir.
"La felicidad no es el fin , sino el medio de la vida".
Su amiga Esmeralda. Se lo dijo ayer en el pub de la esquina de su casa. Estaba borracha. Ella no era feliz, aunque lo intentaba. No, se corrigió Arturo. En realidad Esmeralda fingía ser feliz. Era una chica de estas happy happy, una Mary flowers cualquiera.
- ¿Y como se hace eso? - preguntó Arturo a su amiga, entre sus propios vapores etílicos.
Ella se encogió de hombros entre sus propios vapores. Eran las 6 de la tarde, y ya estaban borrachos.
- ¿Eso es la felicidad? Se preguntó en silencio Arturo delante de la puerta de la empresa en donde trabajaba.
Entró decidido en el local. Se fue hacia el primero ordenador que encontró y tecleo.
La pantalla se iluminó en azul eléctrico.
Feliz es aquél que se cree una lombriz”
Del techo empezó a caer una densa niebla. En apenas unos instantes lo engulló todo. Arturo apenas era capaz de distinguir su propia mano. Ni la pantalla del ordenador que parpadeaba unos instantes antes en un azul eléctrico que debía ser visible desde kilómetros de distancia.
De repente se vio en el suelo. De repente se vio serpenteando por el suelo. De repente se sintió... ¡lombriz! Y la euforia anidó en sus células, lo inundó todo.
Ahí estaba Esmeralda, Alfredo, Juan, su ex Carlos, su anterior ex Francisco, Manuela, Eduardo, su jefe, Ricardo, Miguel y Alberto, y Teresa, y José Luis. Su padre Calixto.
Andaban por la calle. No miraban a nadie, ni miraban por dónde iban, ni... solo se preocupaban de ellos mismos, buscando quizás como Arturo su felicidad, la propia, que a los demás les den morcilla de Burgos, que está riquísima, pero que no supone mucho gasto ni esfuerzo... los miraba alborotado Arturo, siendo una lombriz feliz, y habiendo encontrar esa frase que al final...
¡¡¡trassssssssss!!!
No lo supo nunca. No supo si fue Fernando, o fue María. O quizás fue Saúl. O Leo. Arturo no fue capaz de discernir de quién fue el pie que le pisó, y le machacó entero. Tampoco supo cual fue el segundo, o si a lo mejor fueron tres a la vez. Y el cuarto quizás llegó más tarde.



Pobre Arturo. Ni siquiera pudo ver desde el cielo, como a veces había soñado, cuánta gente había ido a su entierro. A las lombrices no se las entierra, y si fuera así, nadie iría, salvo el niño de 3 años que había jugado con ella en el jardín de su casa, y puede que su madre, la del niño, no la de la lombriz.
Arturo echó una última lágrima de impotencia. Nada le había hecho feliz. Ni siquiera la nada.
- Tendré que seguir buscando.
- ¡¡Levanta!! No te acostumbres a quedarte ahí to borracho, maricón de mierda. La próxima a la puta calle.
- ¿Eres feliz? - le preguntó al encargado del pub de la esquina con voz gangosa y estúpida.
Cuando te parta la jodida cara que parió tu puta madre, seré la hostia de feliz. Así que no me toques los huevos y lárgate.
- Vamos Esmeralda... aquí no nos quiere nadie. Hip.
- Yo si te quiero Arturito – y sonrió ruidosamente, sonrisa de borracha.
Lo tuyo no vale Esmeraldita, ¡hip! Tú quieres a todos. - y Arturito sonrió de esa misma forma que su amiga.
- ¡Adiós chico feliz! - gritó Arturito.
Y vio como el encargado se acercaba peligrosamente a ellos, con cara de no muy feliz, le pareció al menos a Arturiro, y apoyándose en su amiga, y ésta en él, salieron tambaleándose a la calle. Cuando estaban a unos metros, Arturo se giró y le hizo un corte de mangas.
- No soy feliz, y te voy a proporcionar a ti la felicidad. ¡¡Que te jodan Mariano!!
Y se fueron a dormir al grito de:
- Esmeralda, somos unos desgraciados. ¡Cópiame, Esmeralda!
Esmeralda no quería copiar a su amigo.
- ¡Cópiame, Esmeralda!
Insistió Arturo.
¡Somos unos desgraciados!
- Así me gusta Esmeralda. Es la primera vez que dices la verdad en tu puta vida.
Ni premoniciones ni hostias. Ni casualidades ni mierdas.
- Felicidad, jodida felicidad... ¿Dónde hostias estás?
Silencio.