martes, 29 de noviembre de 2011

lunes, 28 de noviembre de 2011

River Viiperi, modelo.















Es español. Uno de los grandes de la moda y de la fotografía. Trabaja para los mejores, con los mejores.
Es un hombre además, que me cae bien.
Y resulta que está nominado a mejor modelo masculino en una página. Y claro, hay que votarle.
Chicas, chicos, a votar:

sábado, 26 de noviembre de 2011

Juegos de sábado: jugando con nata.

Hacía tiempo que no traía un nuevo capítulo de la aclamada sección: "Los juegos del sábado".
Por favor queridos lectores, todos juntos en voz alta:
"Los juegos del sábado".
Y como habréis imaginado por el título, o el subtítulo, o por la foto de arriba, hoy esto va de nata.
¡Ja! porque alguno ha pensado que la nata solo vale para el café vienés, o para el blanco y negro, o para las fresas, o para adornar las copas de helado.
¡HO! ¡NO!
También vale para jugar un rato.
Podemos jugar en la cocina, como los amigos dela primera foto.


O podemos hacerlo en el supermercado. ¿Os imagináis jugando con el bote de nata en el Mercadona del barrio? ¡O en el Hipercor!
Veamos un poco más cerca la jugada:

Vale, busquemos otra posibilidad: el garaje de tu amigo. Con su familia en el salón.


Y jugamos a los pechitos de nata, juego reconocido mundialmente.
Y chicas, chicos, este ha sido el capitulo de hoy de (todos juntos) "Juegos del sábado"
(aplausos)

El sonrosado.






No me digáis que esos pómulos sonrosados, no tienen un algo enternecedor.
Y encima rubio.
Para esta sábado, no está mal ¿no?

Hoy en "El rincón de tatojimmy":

River Viiperi

El otoño llegó en bicicleta

Música para Sergio

Biron sale a la calle

Una buena mañana para correr (73)

Sergio.


viernes, 25 de noviembre de 2011

No recuerdo los detalles...

No los sé. No recuerdo los detalles. No los vi. Ni siquiera tengo una breve noción de cómo ocurrió. No lo pude ver, o mi memoria se niega a revelármelo. Pero siento que lo hice.


Es algo que recorre cada célula de mis entrañas. Que me agobia, me angustia. Despierto todas las noches entre sudores con el corazón latiendo desbocado. Me cuesta relajarme, encontrar el equilibrio, y mesurar mi respiración.
Sé que lo maté. Siento que ya no está en este mundo, y que es por mi causa. Sé que lo hice. No lo recuerdo, pero lo hice. Entre el sonido del aire que corre entre las hojas de los árboles de mi calle, escucho su grito desgarrado, y puedo imaginarme su cara llena de terror mirándome, mientras empuño un cuchillo de cocina nuevo que me compré unos días atrás; uno de esos de cocinero profesional, que cortan solos.


Ricardo mi mejor amigo.
No sé por qué lo hice. No sé por qué lo asesiné con alevosía. Una y otra vez le clavé el cuchillo en su cuerpo. Entraba con facilidad. Decididamente era un buen cuchillo. Decenas de cortes en el cuello, en el rostro. No lo recuerdo, pero lo siento en mis entrañas, lo siento en mis músculos que sí parecen recordar cada movimiento que hicieron esa noche, la noche, anoche. Percibo que fue lo que ocurrió, y sobre todo, que verdaderamente ocurrió. Cada corte, cada puñalada, me supura en las entrañas, me golpea en la cabeza, me deja un segundo sin respiración, mientras intento volver a conciliar el sueño, entre sudores, con las ropas de mi cama desordenadas y empapadas.
Ya amanece. Es el momento en el que debo comenzar la jornada, llena de actividad, de vida. En lo más profundo de mi ser, siento una necesidad de llorar por la pérdida. Es una necesidad hipócrita y contradictoria, porque yo lo he matado. Y lo hice despacio, mirándolo a la cara, disfrutando de cada instante, de cada movimiento de mi brazo, con un cuchillo en su extremo, de esos de cocinero profesional, esos que cortan prácticamente solos.
He matado a mi mejor amigo. No lo recuerdo, no tengo las imágenes en mi retina, ni en mi memoria. Pero sé que lo he hecho. Y sé que no va a ser el último. Sé que iré matando a todos y cada uno de mis amigos, y a los miembros de mi familia. Hasta que no quede nadie a mi alrededor. No sé cuando, ni como, pero sé que antes o después, lo voy a hacer. Y sé que no lo recordaré tampoco, y que me angustiará, y que me levantaré aterrado por la noche, empapado de sudor. Y con mi corazón latiendo completamente desbocado.
Los mataré a todos.
Sí.
No encuentro mi cuchillo nuevo. Mañana iré a comprar otro. Eso pienso mientras me pongo bajo la ducha, y cierro los ojos, para que caiga el agua sobre mi cara, para que ésta se lleve los restos de sangre que perlan mi pecho, mis piernas, mi rostro y que embadurnan mi pelo.


Agua caliente para purificar. Agua mechada con trazos rojos, que se pierde por el desagüe. Y con algunas lágrimas que mis ojos, aun cerrados, dejan escapar sin control.
Lo maté.
Dejé que cayera el agua de la cebolla sobre mi rostro. Dejé que los últimas mechas rojas se perdieran por el desagüe.
Me sequé despacio.
Me puse mis mejores bóxer, que me hacían tan sexi.


Abrí la puerta del baño.
- ¡Hola! Me dijo Dani. Y me dio un beso de medio lado.
Suspiró.
- ¡Hola! - dije yo cantarín.
- Voy a ducharme, tío. Nos vemos para comer, ¿hace?
- Si tienes algo que...
- A las tres estoy en Conde Casal.
- Venga, va – accedí.
Y cerró la puerta tras de sí.
Me la quedé mirando fijamente. Mis brazos se tensaron, y durante un minuto tuve la tentación de abrir la puerta y acabar ya con todo.
Pero algo me decía que no era el momento.
Me vestí.
Miré la puerta del baño una vez más antes de salir. Y sentí que era la última vez que iba a recordar haberlo visto.
Y no me preguntes por qué. Pero lo sé. No recuerdo los motivos exactos, los detalles, ni siquiera si hay un motivo real y palpable, o opinable, o valorable. No lo sé tampoco, lo siento, porque no lo recuerdo. Como no recuerdo las 176 puñaladas que le di a Ricardo mi amigo.
Y el próximo... vas a ser tú. Daniel.
Porque lo siento, percibo, lo noto.
Tú, querido, vas a ser el siguiente.
Y tú... sí, tú; tú vas a ser el tercero.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Para los fetichistas de los pies.






Entre los que me encuentro.
Tienen una erótica especial. Ya... ya sé que todos no comparten mi gusto por esa parte del cuerpo de los hombres. Pero gracias a Dios, no estoy solo en esta afición.
En realidad, creo que es que hay pocas partes del cuerpo del hombre que no me gusten. jijijijiji.
¿Qué parte del cuerpo del hombre te gusta más a ti? ¡Cuéntame!


Hoy en "El rincón de tatojimmy":

El otoño llegó en bicicleta

Música para Sergio

Biron sale a la calle

Una buena mañana para correr (73)

Sergio.

Francisco Lachowski: objeto de deseo.


miércoles, 23 de noviembre de 2011

El concierto (6).



El concierto (1).
El concierto (2).
El concierto (3)
El concierto (4)
El concierto (5)

El concierto - relato.
______

Discutió con Dani. Más bien fue Axel quién se enfadó, quién chilló, quién intentó obligar a Dani a levantarse…



Dani solo estaba sentado. Con cara de lelo. Miraba a su amigo con pena… como si pensara que Axel estaba intentando ganar una batalla que estaba perdida de antemano.
Axel, aunque se había mantenido en un  segundo plano, siempre estaba, pero nunca intentaba convencer a Dani de que su actitud no le llevaba a ninguna parte, que tenía que reaccionar, posiblemente por el cansancio del día, perdió su norte. Perdió el referente en cuanto a la actitud que debía tener con Dani.
Chilló, se desesperaba… se alejaba de Dani a grandes zancadas, para luego acercarse igual de rápido y decidido cuando se le ocurría un nuevo argumento. Dani solo le miraba. Con cara triste… De vez en cuando le decía… “Axel, no pasa nada”. “No te preocupes por mí” “Estoy guay”
¿Guay?



¿Guay?



Ahí ya Axel se rindió.
Sí.
Cogió sus cosas, se dio media vuelta, y se fue.
Dani le miraba con cara de sorpresa. No se esperaba que se fuera así, sin despedirse, sin darle ese abrazo que siempre se daban, cuando se encontraban, cuando se despedían. “Adiós” le dijo con voz muy baja… casi inaudible, y haciendo un amago de levantar la manos para saludarle…
Se quedó preocupado. Pensó en seguirle, en enviarle un mensaje. Pero lo dejó para la tarde. Ahora… ahora su peli le estaba esperando. Eso sí le levantaba el ánimo… quería… quería rehacer un poco el encuentro. Ya no le gustaba el beso en el suelo, o el primer beso con lengua, al lado de Axel. Le parecía demasiado irreal… creía que debía darle un aire más de verosimilitud. Esas cosas pasaban, pero tampoco era tonto… a él, esas cosas no le pasaban. No de esa forma tan peliculera… ni siquiera creía que fuera capaz de pasarle esas cosas en la peli de su cabeza.



Luego se ocuparía de Axel.
Se levantó del banco de la estación. Empezaba a hacer calor, y ya estaba cansado de los gases de los autobuses. No hacían más que entrar y salir. Cogió su guitarra, su bandolera, y salió de la estación.



No se decidía por quitar ese primer beso que se dieron en el suelo, o el primer beso de verdad. Al final optó por este último. Era mejor dejarlo para un par de días después. Crear otra escena, en un café. Por ejemplo… se lo imaginaba en el “Principal”. A las 7 de la tarde o así. No hay mucha gente todavía. Podría ser su primera cita premeditada. Luego debería ir a ver un concierto de otro grupo de Burgos. Pero tenía tiempo. Ahí charlando… al principio se imaginaba una escena de “cortados”. Unos cafés “cortados” para tomar… y los protagonistas “cortados” por la situación. Al final, poco a poco, empezaron a animarse. Acabaron hablando uno sobre el otro, con una euforia en el cuerpo… parecía que no tenían tiempo para contarse todas las cosa que querían. Era como si quisieran recuperar el tiempo perdido de todos esos meses en que el destino no les había juntado. Porque ellos eran incapaces de dar un paso en ese sentido. Empezaron a tomarse el pelo con sus indecisiones… a contarse esos pensamientos sobre el otro que les acompañaban por la noche, al acostarse. O en el autobús, al ir a trabajar, o mientras paseaban al perro. Dani no tenía perro… pero estaba valorando el adjudicarle un perro a Miguel. Un Bobtail estaría bien…
Seguía caminando… no iba a ningún sitio en concreto.
Vio un banco a la sombra y decidió sentarse.



De repente se le ocurrió mirar al reloj, y pensó que era mejor irse a casa. No le apetecía discutir otra vez con su padre.
Miró alrededor para situarse. Había andado bastante desde la Estación. Estaba en la Quinta, un parque arbolado, semi-salvaje.
Volvió por dónde había venido. Volvió a perderse en sus pensamientos. En su película.
Se le ocurrió pensar en otra situación. Se le ocurrió que estaría guay si se encontraba ahora de frente. Sí, sí… levantar la cabeza y encontrársele. Imaginó las miradas, la sorpresa… se imagino diciéndole “Hola Miguel”… Según iba andando e imaginando, iba haciendo los gestos con la cara… levantaba su mirada… la volvía a bajar… levantaba su mirada…



… y Miguel venía de frente…



Dani se paró. Por primera vez se asustó. Empezó a creer que ya su cabeza le empezaba a jugar malas pasadas. Que empezaba a confundir realidad con sus sueños.
… pero Miguel se acercaba…
Dani seguía parado. Se apartó un poco… Miguel venía también imbuido en sus pensamientos…
Dani empezó a pensar si decirle algo, si ponerse delante suyo… dudaba en si llamarle por su nombre, o en decirle hola desde dónde estaba. No sabía que decirle luego… ¿Se pararía?…
Miguel casi estaba a su altura… seguía con la cabeza gacha… con su mirada perdida en el suelo…
Dani… Dani no sabía que hacer… la decisión de sus sueños se había esfumado… las dudas… “Eres un puto niñato”… retumbaba en su mente… “No tienes nada que hacer con él”…  el miedo… la duda…
Miguel ya estaba a su lado…
Dani callaba… Dani estaba paralizado… Dani casi lloraba de rabia, de impotencia…
Miguel ya le había rebasado…
Dani le seguía con la vista…
Miguel ya le daba la espalda…
De repente, Miguel giró un instante la cabeza hacía atrás… fijó su vista en Dani… y rápidamente volvió a mirar al suelo.
Solo dio unos pocos pasos más…
Dani le miraba… sin poder hacer nada… estaba paralizado…
Miguel se paró y se giró. Se quedó mirando a Dani…
Se quedaron los dos mirando… Dani con cara de desesperación… Miguel con cara de sorpresa…
- ¡Hola!

martes, 22 de noviembre de 2011

lunes, 21 de noviembre de 2011

Unos besos para ti.

Sí, para ti.
Para que no te sientas tan solo, si es que te sientes así. Para que sientas un poco del cariño que todos te tienen. A ti, sí.
No, no nos conocemos, tranquilo. Y posiblemente nunca lo hagamos. Pero eso es lo de menos.
No es mucho, o sí, depende de cómo lo quieras ver, y sobre todo, de como lo quieras sentir.
Unos besos.





Espero que te hayan gustado.
Y recuerda que estos chicos que se besan, también están ahí, contigo. Y cientos de miles que no han salido. Y millones más. Y piensa que mañana, tú serás uno de ellos. Y te besarás con un chico que te quiere, al que quieres, que te comprende, y al que comprendas.
Recuérdalo. Y sobre todo, créetelo.
Este post es para ti.
Y para ti son también el resto de besos de mi colección.

Hoy en "El rincón de tatojimmy":

Biron sale a la calle

Una buena mañana para correr (73)

Sergio.

Francisco Lachowski: objeto de deseo.

Habemus papam - la película.

Ya no quiero tomar café con los "dioses del Olimpo".