sábado, 31 de diciembre de 2011

¡¡¡Feliz Año nuevo!!!


Y todas esas cosas que se dicen en estos momentos. Espero que llevéis un lazo rojo en la cintura, porque os prefiero desnudos... jijijijiji, tengáis una copa de cava, si sois de uvas espero que no os atragantéis (en presente, pasado o futuro, dependiendo de cuándo leáis esto).
Esto está bien, pero estos son buenos deseos para unas horas. Siempre me ha parecido de pobres decir eso de "Feliz entrada y salida de año". Porque uno piensa... "¿O sea, me estás deseando un segundo de felicidad y bienestar? ¿Un segundo?"
Así que sí, está bien que lo paséis todos genial esta noche. si vais de cotillón, estupendo. Si vais a bailar, mejor. Una reunión con los amigos... ¡bien! Reunión familiar ¡Bien! Solos escuchando buena música, y meditando ¡bien! ¡¡¡Leyendo un libro, o viendo una buena película, en compañía o en soledad!!! ¡¡¡Bien!!!. Haciendo el amor... ¡Qué bonito! ¿no?
Pero lo que de verdad quiero deciros, desearos a todos, es que todo vaya genial en este nuevo año. Que seáis felices, que podáis disfrutar de la familia, de los amigos. Si tenéis problemas económicos, de trabajo, que estos se vayan solucionando. El que diga que el dinero no hace la felicidad, creo que no está acertado. Si no tienes para comer, o para pagar tu casa, las demás cosas no tienen mucha importancia, salvo la salud. Pero tampoco debe ser el dinero lo que mueva todas nuestras acciones o devociones. Es cierto también que hay muchos pudientes que con dinero, son unos amargados de narices. Pero es que posiblemente se olvidaron de amar, de querer, de vivir... de sentir. Sin sentir, creo que no somos nada. Un músico que no siente lo que toca, un escritor que no sufre con sus personajes, un pintor que no pone pasión en su trabajo, un artesano que no pone el alma al crear, tú que no eres capaz de sentir lo mismo que los que tienes cerca. Sentir.
Que la sonrisa se instale en vuestro rostro... porque además estáis mucho más guapos sonriendo. Que el brillo vuelva a vuestros ojos. Que llenéis de besos y abrazos a la gente que queréis, como ellos os llenen a vosotros de ello. Porque ese leve gesto de estirar los labios y pegarlos sobre la piel de otra persona, hace mucho bien. Ese suave roce, piel con piel, puede transformar un estado de ánimo triste y desmotivado, en algo lleno de luz, de esperanza. Un leve roce en la piel puede desatar descargas eléctricas que cambien tu vida... un instante basta para que todo se transforme radicalmente.
Sobre todo, quisiera recomendaros que digáis "te quiero". Que lo digáis sin reparos, y sin sentir vergüenza "te quiero" "te quiero" "te quiero"... suena estupendo... "te quiero". Decírselo a las personas que de verdad queráis. Y a las que améis, decidles, "te amo", susurrando al oído... y sonriendo.
Pero eso sí, no uséis nunca un "te quiero" o un "te amo" en vano. Eso es de pobres.
Por mi parte, espero seguir contando con vuestra complicidad en este nuevo año. Espero poder seguir llenándoos de historias, unas alegres, otras tristes, otras según del ánimo y del tiempo del que las lea... espero seguir  enseñándoos a los modelos más guapos, vestidos o desnudos, dependiendo del blog. Algunos de vosotros, un día, hace tiempo, o no tanto, me tocasteis el corazón. Otros estás en proceso de entrar en él. Quisiera seguir mi propio consejo, y deciros al oído, porque estas cosas a veces es mejor decirlas bajito, que os quiero. 

¡¡Feliz año nuevo!!

Agradecer una vez más a Biron, el que me haya enviado la felicitación. Os recuerdo la web de Biron.

Tchin tchin.

Brindemos.

Bobby y el frigo.






¡Qué alegría me ha dado encontrarme con Bobby en una carpeta vieja! Bobby y ese maridaje especial que estableció con ese frigorífico.
Es más majo Bobby...
Son sin duda, parte del selecto club de mis fotos favoritas.


Hoy en "El rincón de tatojimmy":

Programación especial para Navidad: Historias y música.

Sobre conocer, y las leches que te dieron.

9 razones para votar a River Viiperi

Una buena mañana para correr (76)

In time - la película.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Hay que abrigarse.





Es que en el hemisferio norte estamos en invierno. En Burgos, suele pegarle bien al frío. De momento estamos de suerte que no hemos tenido grandes heladas, y menos acompañadas del ese aire que nos hace tiritar, y que hace que el día que toque, nos acordemos del Conde Diego Porcelos y de toda su familia, que se le ocurrió fundar Burgos en dónde la fundó.
Pero hay que prevenir. Y hoy os muestro cuatro posibilidades de gorros para abrigarse. Estos días de medio fiesta, es buen momento para hacer las compras pertinentes y estar preparado.

Voluptuoso.


Nada que decir. Esto es un animal del erotismo, que digo erotismo, es puro sexo. Cada poro.
Creo que voy a dejar de poner estas fotos, porque me pongo malo. Ains.

Hoy en "El rincón de tatojimmy":

Programación especial para Navidad: Historias y música.

Sobre conocer, y las leches que te dieron.

9 razones para votar a River Viiperi

Una buena mañana para correr (76)

In time - la película.

jueves, 29 de diciembre de 2011

miércoles, 28 de diciembre de 2011

La sorpresa.



Hacía buena tarde. Miré el reloj y vi que iba bien de tiempo. Me entretuve entonces mirando algunos escaparates. En “Trimbe” vi una chaqueta que me gustaba. Estuve por entrar a probarme, pero no me arriesgué. Cuando entro en una tienda todo me llama la atención, y al final lo que iba a ser probarse una chaqueta, acaba siendo un pantalón, dos camisas, un polo, otra chaqueta...
Volví a mirar el reloj. Ya era hora de que me fuera acercando al sitio en dónde habíamos quedado. No quería que se me fuera la cabeza en mis ensoñaciones habituales y luego, tuviera que correr para llegar a tiempo.
Ya lo habíamos previsto todo. Me preocupaba un poco toda la gente que había salido esa tarde a la calle, al hacer tan buen tiempo. Seguro que la plaza estaría repleta de viejos paseando, de chiquillos corriendo. Sus madres con los cochecitos pegados a la pierna, y la merienda de los niños en la mano. Esperaba por lo menos que esa maraña de personas, no fuera tan densa que hiciera que no lo viera. Se iría el plan a la mierda. Solo tenía una oportunidad para “la sorpresa”. Así habíamos decidido llamarla; nos pareció gracioso.
Sonreí tranquilo al llegar; no había tanto gentío. Le vería sin problemas. No fallaría.
Me aposté en la esquina, según habíamos quedado Sergio, Matilde y yo. Encendí un pitillo, y aspiré el humo profundamente. Miré hacia el cielo y despacio, fui expulsando el humo de mis pulmones. Me apoyé en la pared despreocupadamente. Al mirar al suelo, vi que una de mis deportivas estaba desabrochada. Me agaché y me até los cordones. Por si acaso, hice lo mismo con la otra. Estando agachado, pude observar sin llamar la atención la plaza. Todo parecía que estaba según lo previsto.
¡Un momento! Sergio y Matilde. ¿Qué hacían allí? Estaban en la terraza del “Eduardo”. No era lo que estaba previsto. Pensé en acercarme, (¿Habría algún problema?, pensé) pero ya era casi la hora, y no quería estropearlo todo.
Me levanté y empecé a dar pequeños paseos. Verlos ahí, sentados, charlando como si fueran una pareja cualquiera, me puso nervioso. Saqué un momento el móvil y pensé en llamarles... ¿Por qué no me habían dicho que cambiaban los planes?
Miré el reloj. Ya había pasado cinco minutos de la hora. Guardé el móvil otra vez. Lo que debiera ser, sería. Sentí como una descarga eléctrica subía por mi columna, seguida de pequeños latigazos en el estómago, y mi corazón acabó de desbocarse. Quizás todo había fallado, y mis compañeros sentados en la terraza fue el primer presagio.
Pero no, por la esquina, apareció un hombre trajeado con gafas de sol. Al poco, parecieron otros dos hombres. Detrás, un poco separados de ellos, otros dos, también con gafas de sol. Los dos del centro iban hablando despreocupados. Los que cerraban el pequeño grupo iban mirando a todos los lados, así como el que iba por delante. Parecía que buscaban a alguien o que tenía un interés desmesurado por el paisaje urbano.
Tiré la colilla al suelo con fuerza, y la pisé hasta casi machacarla.
Saqué el mando de mi bolsillo.
Ya llegaban... la bolsa estaba en la papelera.
Pasó el primer hombre por delante.
Llegaban los otros dos.
Una señora mayor les paró, y le dio dos besos al más alto. Él contestó amablemente al gesto de cariño. Parecía que le había gustado de verdad, aunque yo sabía que era todo pura fachada. Luego la pondría a parir.
Siguieron andando... llegaba el momento.
Paseé el dedo gordo por el botón... acariciándolo suavemente.
Ya llegaban a la papelera...
Él estaba allí... a la altura adecuada...
Era el momento. Apreté el botón.
Me giré rápidamente protegiéndome la cabeza con los brazos para evitar los efectos de la onda expansiva, protegiéndome en el rellano de un portal.
No ocurrió nada.
Me levanté de un salto. Miré hacia la terraza en dónde estaban Sergio y Matilde. Se habían ido.
Tomé la decisión... salí corriendo hacia la bolsa en la papelera. Si me apresuraba, podría accionarla a mano y lanzarla... tendría unos segundos para tirarme al suelo y protegerme... Casi había llegado, cuando escuché un silbido.
Paré en seco, y me giré:
Sergio.
Sonreía.
No entendí... lo recuerdo todo como a cámara lenta, como si necesitara que la acción fuera más despacio para poder procesarla e interpretarla. El grupo de hombres se había parado unos pasos por delante para saludar a unas señoras que hablaban tranquilamente, mientras sus hijos jugaban alrededor de la fuente.
De repente, Sergio levantó la mano... tenía un mando igual al mío.
Seguía sonriendo. Y tenía ese gesto de decisión, de altivez...
Detrás de él... Matilde. Lloraba. Me miraba suplicante... parecía que quería decirme que corriera, que huyera... pero yo estaba paralizado. Sergio, los hombres, la papelera, el paquete, los planes... Matilde... sus senos aterciopelados, blancos como la leche...
Durante un instante, que parecieron horas, les miré alternativamente a uno y a la otra... Matilde parecía pedirme perdón... Sergio sonreía... los hombres sonreían, los niños corrían, sus madres reían... hacía buena tarde... incluso calor para la época del año en que estábamos... de repente Sergio estiró su mano hacía mí, con el mando... la papelera a pocos pasos de mí, con la bolsa dentro de ella... y...
Lo vi; vi como Sergio apretó el botón.
Instintivamente me tiré al suelo, aunque la onda expansiva llegó antes y me lanzó con fuerza al suelo. Sentí de repente un cansancio extremo... dejé de percibir los sonidos con nitidez... todo el cuerpo me dolía... aunque era un dolor sordo, pero constante... que subía y bajaba de intensidad en cuestión de milésimas de segundo. Sentía humedad en varias partes de mi cuerpo...
Esta vez si funcionó: la bomba había estallado en la papelera.
Todo era confusión a mi alrededor. La gente empezó a correr, los escoltas del alcalde lo agarraron en volandas y lo metieron en un portal, mientras sacaban sus armas y pedían refuerzos. Todo era caos y desconcierto, gritos... los niños lloraban... la calle se llenó de cristales, de escombros... yo oía con dificultad, sonidos apagados... parecía una televisión con el volumen al mínimo... intuía más que oía los ruidos...
Sergio caminaba despacio hacia mí. Parecía un Dios caminando sobre los cristales, sin que la confusión que nos rodeaba le afectara, como si todo fuera una película y él, Sergio, fuera lo único real de todo. Me recordaba a Clint Eastwood en aquella película del oeste que nunca recordaba cómo se llamaba.
- Es mi chica. No debiste tocarla.
Lo dijo despacio, asegurándose de que le miraba y que le podía leer los labios, porque sabía que no le podría oír.
- No debiste tocarla – repitió, ya estaba a pocos pasos, no apartaba su mirada de mis ojos.
Por entre sus piernas vi como Matilde corría alejándose de todo... yo quería llorar... ¿cómo me podía haber dejado engañar? ¿Cómo había podido caer en su trampa sin percibir nada? ¿Por qué Matilde no me dijo nada, no me previno?
Ahora tenían sentido algunas palabras sueltas, gestos, cambios de planes de los últimos días... Desde aquella noche, hacía apenas una semana en que Matilde y yo... ya daba igual, ya era tarde para... sus labios agarrándose como ventosas a mi boca...
Sergio había llegado ya hasta dónde yo estaba tirado en el suelo.
Se agachó a mi lado...
...todo ocurría muy despacio...
… Me tomó de las mejillas, acercó su rostro al mío despacito, y me regaló una mirada penetrante y profunda, tan larga que parecería que no tuviera nada más que hacer los próximos quince años, y me dijo tranquilamente unas palabras que se quedaron grabadas en lo más hondo de mi memoria: ¡que te follen!
_____



martes, 27 de diciembre de 2011

El dardo de hoy.


Qué maravilla de cuerpo. Esa piel que aparenta en la distancia suave y tersa, adictiva.
En fin.
Bella foto la elegida hoy por el dardo.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Aquellos maravillosos años vintage.






En estos días que nos tocan, muchas veces echamos la vista atrás, y recordamos.
Sirvan estas fotos para recrear esos momentos de vista atrás.

Hoy en "El rincón de tatojimmy":

Programación especial para Navidad: Historias con música.

Sobre conocer, y las leches que te dieron.

9 razones para votar a River Viiperi

Una buena mañana para correr (76)

In time - la película.


sábado, 24 de diciembre de 2011

Poniéndonos guapos.





No pensaréis ir de cualquier forma a cenar ¿no? Que no me entere...  yo os quiero ver guapos siempre. Incluso hoy. Ya se que todo esto no os gusta, que si por obligación, que si tal y cual... pero tío... sabes... todo tiene su lado bueno, así que inténtalo. Y pásalo bien.
Y ponte guapo, joder... que me encantas cuando te pones guapo.

Hoy en "El rincón de tatojimmy":

Programación especial para Navidad: Historias con música.

Sobre conocer, y las leches que te dieron.

9 razones para votar a River Viiperi

Una buena mañana para correr (76)

In time - la película.


viernes, 23 de diciembre de 2011

Se llama Axel y es divino.







Y  vamos a charlar un rato.
No me esperéis despiertos.