martes, 10 de enero de 2012

El concierto 2 (8).

 El concierto (1).
Axel empezó a contar la historia de Dani. Su obsesión con Miguel. Su amor por él. El estado permanente en el que había caído de vivir en un estado de ensoñación, en inventarse historias para conocer a Miguel, para amarle.


Miguel dejó su bocadillo. Escuchaba lo que le contaba Axel...  a la vez que su cabeza empezó a bullir. No era posible que la vida jugara de esa forma con él. Y con Dani. Él pensaba en Dani casi todos los días. Si no estaba ocupado trabajando, le era imposible sustraerse a soñar con encontrarle un día e intentar acercarse a él, y... bueno, y ver si había alguna posibilidad de sacar algo en claro.


 Fue un shock aquel sábado, cuando iba paseando por la Quinta. Precisamente pensaba en él. En lo bonito que sería encontrarse y... y... Luchaba contra ello. Porque no lo encontraba racional. Pero... era tan agradable esas ensoñaciones... le hacían sentir tan bien... y tan mal. Tan mal porque no creía posible esa relación No creía posible que ese chico que se subía al escenario, al que se había encontrado muchas veces en su camino, en la calle, le mirara de una forma especial.
Se refugió en su trabajo, como siempre. Retomó su afición a escribir. Una novela inmensa con la que se entretenía. No tenía ni pies ni cabeza, pero, le mantenía ocupado.
Pero ese sábado...


Llevaba 4 meses como un zombie. Desde ese sábado. Trabajaba como siempre. Pero, en lo que atañía a su vida, a sus sentimientos, a su vida personal... era un zombie. Visitaba a Dani todos los días. Pero... le daba un aspecto profesional a las visitas. Salvo esos roces de la mano sobre su cara, o esos paños, o intentar que estuviera cómodo... pero aún así... intentaba darle a todo un aire profesional. No le ponía la pasión que se agitaba dentro de él. Se le quedaba mirando, con un libro entre las piernas... no pasaba una sola página. De vez en cuando cambiaba de libro, para no parecer un idiota. O para que nadie se diera cuenta de su... ¿de su qué? Ni él se atrevía a definirlo, a darlo un nombre.
Después de esas noches que medio había pasado al lado de Dani, iba a su casa y se duchaba. Y aprovechaba a llorar... por su suerte, por sus miedos, por su cobardía... por lo que hubiera podido ser y no sería nunca.


Ese sábado le salvó la vida. Desplegó todos sus muchos conocimientos sobre medicina de urgencias. Era su especialidad, y era bueno. Cuando llegó la ambulancia, su dotación siguió sus instrucciones. No dudaron en dejarle el mando. Le conocían, y sabían que no podrían mejorar sus decisiones. Montó en la ambulancia con ellos. Le siguió atendiendo en urgencias. Le preparó para que le operaran... e incluso entró en el quirófano con el cirujano de guardia. Todo salió bien... pero... Dani no despertaba.
¿Algo pudo hacer para poder mejorar la situación? ¿Algo se le escapó? Todos  le habían felicitado.... el equipo de la ambulancia, la familia, sus compañeros de urgencias... Pero él soñaba con eso algunas noches... “¿algo más pude hacer?”...  se despertaba sobresaltado... sudoroso... empapado completamente. Como con una sensación de desesperación... de opresión en el pecho...
-         Miguel, perdona... te suena el móvil
-         ¿Eh?
-         El móvil – Axel le tocaba el brazo y le señalaba su móvil que había dejado sobre la mesa...
-         Ah sí... ¿Dígame?... ah, Carmen... sí...
A Miguel le estaba cambiando la cara...
-         Vale... Gracias Carmen. Ahora subo un momento.
Y colgó.
Axel le miraba. Se estaba poniendo nervioso. El cambio que había dado su cara... hacía unos minutos estaba perdido en sus pensamientos. Axel se dio cuenta que solo le escuchaba a medias. Que Miguel estaba perdido en sus pensamientos. Era como cuando intentaba en los últimos tiempos hablar con Dani. Pero ahora... Miguel... juraría que estaba a punto de llorar...
-         ¿Qué ha pasado?
-         Sí... perdona...  Daniel ha entrado en parada...
-         Miguel, no soy médico... me pierdo en la terminología...
-         Perdona... le ha dado una especie de ataque. Han tenido que reanimarlo... está estabilizado, pero en la UCI.
Axel perdió completamente la compostura. Se le hundieron los hombros. Los ojos se le inundaron de lágrimas. Se había hecho a la idea de que, como mucho, Dani quedaría así por los años... y en sus mejores momentos soñaba que despertaba, y volvía a tocar... ¡mierda de sueños! ¡¡qué les den por culo a las ilusiones!! ¡¡todo es una mierda!!
-         Axel – Miguel se levantó, y rodeó su cuello con sus brazos, haciendo que se recostara sobre su estómago. Axel seguía sentado. Pasados unos segundos, le separó, y le obligó a levantar la vista con su mano en la barbilla...
-         Ahora está bien. No tiene por qué pasar nada. Ha podido ser una pequeña embolia por no moverse. Venga... vamos a subir a ver como está.
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1 comentario:

  1. Me encanta el chaval de la segunda foto, esa mirada... Pero el de la tercera foto tamibién, aunque menos... ¿De donde los sacas?

    Sigo encandilado con esa maravillosa narración

    Un abrazo.

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