jueves, 2 de febrero de 2012

El concierto 2 (11).

Eran las 12 del mediodía.
Hacía sol. Pero mucho frío.


Era el 14 de diciembre.
En el hospital de Burgos.
Un nutrido grupo de personas estaban en la puerta. La Dra. Marquina. La Dra. Campos. Marta Arnáiz, la jefa de enfermeras de la 4º planta. Estaban también Begoña, Almudena, Jacinta, enfermeras de planta. Maripi y Filo, celadoras.
Ahora se incorporaron el Dr. Flores, y el Dr. Marijuan. Venían de Urgencias. Estaban de guardia.
Estaban Borja y Silvia, los hermanos de Dani. Silvia estaba con su novio Carlos. Estaban también Ricardo y Juan, amigos de siempre de Silvia. Y Aitor, Eneko y Marcos, amigos de Borja. Axel estaba al lado suyo. Pero estaba hablando con sus compañeros de grupo, con Rodrigo, con Carlos y con Gaby.
Axel fue a saludar a otro Carlos, el amigo de Málaga de Miguel. Venían con él Alberto y Sandra, amigos también de Miguel. Les saludó a todos con un  par de besos. Como diría Dani, se estaba convirtiendo en más marica que el marica más grande del universo. Llegó detrás corriendo como siempre, Nerea, la novia de Axel. Se abrazó a su novio y le dio un suave pico en los labios.
En otro grupito estaban Guillermo, Andrea, Juanjo, Iván y Alex. Eran compañeros de la Uni de Dani. E Iñigo, Gorka y Andrés, amigos de la ONG con la que colaboraba Dani. Estaban también Arturo García y Mercedes Atienza, los directivos de la ONG.
Borja dio la voz…
- ¡Ya vienen!
Se abrió la puerta… todos prorrumpieron en aplausos.


Poco a poco se abría camino una silla de ruedas. Dani iba sentado en ella. Miguel empujaba. En un momento, los congregados en la puerta sacaron una pancarta… “Dani eres el mejor” otra pancarta decía… “Dani has estado a punto de ganarte una colleja”. Empezaron a corear el nombre de Dani… Dani… Dani… mientras seguían dando palmas al ritmo de los gritos.
Dani miraba a todas partes… no veía nada… estaba abrumado… sus ojos se hicieron agua… miró hacia atrás y cruzó su mirada con la de Miguel. Miguel sonreía… pero también tenía los ojos acuosos. Decididamente Dani era especial. Estaban todos… y los que no estaban ahí, les  esperaban en casa… En casa de Miguel, que a partir de ese día iba a ser la casa de los dos.
Sus padres… Dani les convenció. O les chantajeó… o lo que fuera. Sobre el tema no quiso ser más explícito. El caso es que, en el mes largo que había pasado desde que había despertado, hizo lo necesario para llevar a cabo sus sueños en la vida real. Primero, preguntó  por Miguel. La enfermera jefe se encargó de llamarle. Sus padres intentaron impedir cualquier acceso de “extraños” a Dani. Pero Dani estaba despierto y era mayor de edad. Llamó a Axel. Axel lloró… lloró como en su vida... al ver a su amigo despierto y bien… le abrazó, le besó… Sus padres volvieron a intentar hacerse con la situación… Dani habló con ellos a “puerta cerrada”, y no volvieron a aparecer en el hospital. Ni a preocuparse de Dani. Borja y Silvia volvieron a ir regularmente. La regularidad de Borja era diaria. La de Silvia, todas las semanas venía de Madrid. Los otros hermanos siguieron sin aparecer.
Miguel cogió el primer AVE a Madrid. Y desde allí, un autobús a Burgos. Fue directo al Hospital.
Llegó a la habitación… abrió la puerta despacio… creía que Dani estaría echando la siesta… pero estaba despierto. Estaba sentado en una de las sillas de la habitación. Miraba hacia la puerta. Se miraron un buen rato. Ninguno dijo nada. Ninguno retiró la vista ni siquiera un instante de los ojos del otro. Al cabo de un buen rato, Miguel se fue acercando a Dani. Dani sonrió ligeramente. Miguel llegó a la silla, se agachó… y besó a Dani. Le besó en la boca… lentamente… no quería perderse ni una migaja de las sensaciones de ese primer beso. Dani rodeó con su mano el cuello de Miguel… por si intentaba retirarse demasiado pronto.


Se separaron. Volvieron a mirarse a los ojos. Dani sonreía imperceptiblemente. O era más bien la expresión de la felicidad que le embargaba…
- Has tardado mucho, cabrón.
Fue Miguel quien habló.
Volvieron a besarse.
Y otra vez.
Y otra.
- ¡¡¡¡¡¡¡¡Daniiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!!! –gritó Rodrigo.
- ¡¡Bien!! – gritaron todos a coro.
- ¡¡Daniiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!
- ¡¡Bien!!
- ¡¡Daniiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!
- ¡¡Bien, bien bien!! Alavin, alavan, alavin bom bam, Dani, Dani… Dani es el mejor…
No hizo falta casi   que hicieran los planes en voz alta. No hubo dudas en que Dani iba a vivir con Miguel. Miguel fue preparando su casa para recibir a “su chico”. La primera vez que pensó en Dani como “su chico” le duró la sonrisa todo el resto del día. Debería seguir haciendo rehabilitación durante semanas. Tanto tiempo echado en la cama, había dejado sus músculos fuera de juego. Aparentemente, no había secuelas. Eso sí, no recordaba el accidente… y sobre las cosas que pasaron a su alrededor, aunque los neurólogos le preguntaron, nunca dijo haber percibido nada de lo que pasaba a su alrededor. Con Miguel, tácitamente, nunca sacaron ese tema.
Miguel se compró un bobtail. Una, más bien. Jara, la llamaron. Era parte del sueño de Dani… Era una perra muy cariñosa, que le ayudaría a Dani a recuperarse, en los ratos en que estaría solo mientras Miguel trabajaba. Esa era la excusa para los demás… pero Axel sabía que Miguel la había comprado, solo porque Dani soñó que él tenía perro. Le llevaron una guitarra al hospital. Al principio pusieron alguna pega… pero él dijo a todos que, en lugar de encender el televisor, él tocaba la guitarra… y bajito. Al final… lo dejaron estar… a parte de que, todos reconocían que, era muy difícil llevar la contraria a Dani. Era tan encantador, y tenía esa sonrisa… que a todos desarmaban. Y encima tocaba bien. Bueno, los primeros días… no. Los dedos también habían estado inactivos… pero poco a poco fueron cogiendo la forma…
- ¡¡¡¡Biennnnnnnnnnnn!!!!!
Otra salva de aplausos volvió a atronar el vestíbulo del Hospital. Los que entraban o salían del Centro, se quedaban extrañados mirando que pasaba. Algunos más lanzados se acercaron a preguntar. Y algunos al final, se animaban a unirse a los aplausos. Llegó un chico con un ramo de flores en una mano, y una niña de unos 4 años en la otra. Preguntó que pasaba… uno de los amigos de Borja se lo contó. La niña tiraba de él para acercarse más… decía que no podía ver al que aplaudían todos esos señores. Al final entre empujones, llegaron el padre y la hija hasta la primera fila. Entonces al padre se le ocurrió coger una flor del ramo que llevaba para su mujer, que acababa de tener su segundo hijo, y se lo dio a su hija. Se agachó y le susurró algo al oído. A la niña se le iluminó la cara, cogió la rosa que le daba su padre, y de tres o cuatro pequeños saltos se acercó a Dani. Le alargó la flor… Dani se la quedó mirando… la hizo acercarse más… la intentó coger en brazos, pero estaba débil… y no pudo levantarla para darla un beso y un abrazo. Miguel rápido la cogió por detrás y se la acercó… Dani le dio un montón de besos de la abuela… cortos y sonoros… Miguel dejó a la niña otra vez en el suelo, y ésta corrió hacia su padre, mientras Dani olía la rosa y le daba las gracias con un gesto al padre.


Esa fue la señal para que todos se acercaran a Dani. Todos le fueron felicitando, le abrazaban unos, le besaban otros, algunos optaban por apretones de manos, otros por un chocar de palmas… o de puños… Silvia su hermana… lloraba como una desesperada… ora miraba a su hermano… ora escondía su cara en el pecho de su novio…
Axel se acercó a Miguel, después de abrazar a Dani un buen rato. Se le quedó mirando a los ojos.
- Gracias
Fue apenas un susurro. Un movimiento de labios sin sonido. Si en algún momento a Miguel se le habían secado sus ojos, en ese momento se volvieron a llenar de lágrimas. Abrió sus brazos… y Axel se fundió en un abrazo con él.
- Bobo – fue la respuesta que musitó Miguel al oído de Axel, su futuro padrino de boda.
Llegó Alfonso, el padre de Axel con su monovolumen. Miguel cogió en brazos a Dani para acomodarle en uno de los asientos de detrás del coche. Axel plegó la silla y la metió en el maletero. Miguel se montó también detrás….
Otra salva de aplausos…
Miguel y Dani saludaban con la mano…
- ¡¡¡Vivan los Reyes!! – gritó socarrón Borja… todos rieron…
Y el coche partió…
Se quedaron casi todos un rato charlando… Los amigos y compañeros de Miguel, con los amigos  de Dani… todos coincidían en que hacían muy buena pareja… aunque ninguno era capaz de explicar de dónde había nacido esa complicidad entre ellos tan… tan de repente… esa complicidad que la mayor parte de las parejas necesitaban muchos meses, incluso años para adquirirla…
Axel, que quizás podría haber contestado alguna de esas preguntas, se perdía por la acera, agarrando a su chica por la cintura, y apoyando la cabeza en su hombro.
Hacía frío… mucho frío. Pero nadie pareció notarlo,  esa mañana de diciembre.
Hacía sol.
Eran las 12 y veinte.

1 comentario:

  1. Ese es final que más me gusta de esa historia. Me encanta.

    Muchas gracias por el regalo.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar