jueves, 1 de marzo de 2012

El concierto 2 (12)


Hola Miguel… amor:
Hay cosas que sabes me cuestan decir en voz alta. Recuerda que al principio te dejaba cartas por la casa… y tú me las contestabas… tienes una letra horrorosa, por cierto. ¡ah! Vale… eres médico, y ya se sabe la fama que tenéis de escribir horroroso. Entendí entonces la desesperación de la farmacéutica amiga de mis padres, que se volvía tarumba cada vez que íbamos con recetas.
Como siempre, me voy por las ramas. Y no quiero. Tengo muchas cosas que decirte. y no quiero que te aburras leyendo. Que hace tiempo que no nos mandamos cartas y has perdido práctica.
Nunca te he contado qué pasó con mis padres en el hospital. Y siempre has respetado mi silencio. Pero creo que hoy, te lo voy a contar. Mis padres, en realidad, no son mis padres. Son mis tíos. Mis padres y los de Borja, murieron en un accidente. Sí, Borja es el único que es mi hermano de verdad. Silvia y los otros, los “desconocidos” como tú les llamas, son mis primos. Pero Silvia es distinta al resto. Esos días en que desperté, solo les recordé a mis “padres” que no lo eran. Qué yo era mayor de edad, y que tenía ya la potestad de decidir que hacía o qué no. Y que ellos, ya no estaban en mi plan de futuro. Aunque podría haber reclamado la custodia de Borja, quedamos en que de momento, Borja seguiría con ellos. Pero, con la condición de que me vería siempre que quisiera. Silvia. Silvia es mucha Silvia. Ella se valió sola para seguir en contacto con nosotros.
Y ese es todo el secreto. No es nada del otro mundo. Pero hasta ahora he preferido no hablar de ello. Es una tontería, pensarás. Pero a veces hay cosas que, no sabes muy bien por qué, no quieres que se digan. No, no te estoy diciendo toda la verdad. En realidad me avergonzaba de no haber dado ese paso a los 18. Y de haber pedido la custodia de mi hermano. Mis padres nos dejaron algo de dinero. Hubiera podido hacerlo. Sobre todo cuando se enteraron de que era gay. Ahí empezó un pequeño infierno, una persecución. Mis tíos son muy radicales en las cuestiones religiosas y de moral. Aunque eso es un tema muy largo. Moral, ¿qué es eso? Mi tía… mejor eso no lo digo. No les voy a pagar con la misma moneda.


Sabes, Miguel, amor, el día que apareciste después de despertarme, que venías de Málaga, cuando te vi en la puerta, desaliñado, con barba de dos días, con una cara de cansado que era patética, casi me da un ataque. Fue el mejor momento de mi vida. Y cuando te acercaste todo decidido, y me diste ese primer beso… recuerdo que te agarré el cuello para que no quitaras tan pronto los labios. Porque parecías muy seguro, pero noté como si te quemaran los labios cuando me besaste. “Éste se va a retirar a todo correr” Pensé. Y me aseguré que, aunque te ardieran, no te quitaras. ¿Sabes lo que se siente cuando se cumple un sueño? ¿Un sueño que creías inalcanzable? Fue como una sensación de felicidad, de emoción. Subía desde el estómago. Era como una bomba que estalla, y su onda expansiva  va engullendo los alrededores, con rapidez, con contundencia. Fue algo extraordinario.


Como lo fue también cuando me levantaste de la silla de ruedas, y me cogiste en brazos para entrar en casa. Y entramos… y nos recibieron esos amigos tuyos… con globos, con música… con mis amigos de Adrenalina33 que fueron a tocar para nosotros. “vuela , vuela…” me encanta esa canción. Hasta un día le dije a Eloy y Josu, si nos dejarían cantarla a nosotros…
Y nuestras discusiones. Hemos discutido mucho. Me has hecho rabiar. Pero mucho. Me has obligado a hacer tantas cosas que no me apetecían. Me has obligado a estudiar como el que más, a tocar como el mejor, a cantar, y a amarte. Y te has dejado obligar a ir de acampada, a ir de viaje sin planes, a hacer deporte, y a amarme. Y a ir de juerga hasta las mil. Y te has dejado obligar a no hacer dobles turnos. Y a escribir. Todo esto nos ha costado discusiones. Vale, también discutimos por la tapa de la taza del váter. Pero al final conseguiste lo que querías, que la bajara. Pero a cambio conseguí que te hicieras socio del Burgos conmigo. Y creo que ahora hasta te gusta un poco el fútbol…
Sabes Miguel… te amo con todo mi ser… hace por lo menos un par de días que no te lo digo. Teníamos miedo al principio. Tú, médico eficiente y considerado. Yo, estudiante mediocre, y músico más mediocre. Tú 40 años. Yo, 20. Tú acostumbrado a hacer las cosas por ti. Yo, acostumbrado a que mis padres primero, y mis tíos después, me soltaran la pasta. Tú gran cocinero. Yo, apenas sabía poner la lavadora. Tú con amigos de tu edad, yo con amigos de la mía. Pero al final todo ha ido bien… estamos rodeados de buenos amigos de los dos. De tu edad, y de la mía. Y de la de mi hermano Borja. Y de los de mi prima Silvia. Hemos creado una gran familia. Lo estamos haciendo bien ¿verdad?
Ahora que lo pienso, creo que a lo mejor, el mejor día de mi vida, no es el día en que llegaste desde Málaga. El día de nuestra boda. Ese día fue… maravilloso. ¿Te acuerdas? No me mires así, ya sé que te acuerdas. Si te pasaste llorando todo el día. Axel, como te prometió, fue nuestro padrino. Y Silvia, la madrina. Borja fue uno de los testigos. Carmen, y Marta, también fueron testigos. La doctora y la enfermera. Y Rodrigo en representación del grupo. ¡Qué bonito fue! Fue en el Monasterio de San Juan. Y luego fuimos a comer a la “Deportiva”.Casi recuerdo que no cabemos en “La Garrocha”. Que bonito fue cuando iniciamos el baile los dos… estabas de guapo con tu chaqué… recuerdo como me mirabas mientras bailábamos agarrados. Me mirabas con esa sonrisa boba que a veces se te pone, con esa mirada que tenía tanto amor…
Que sepas que mientras escribo esto, me salen las lágrimas recordándolo.
Lo hemos hecho bien.
Voy acabando Miguel.
Hoy, estás leyendo esta carta. Eso significa que, estoy muerto. Seguramente la dolencia de mi corazón, que he intentado ocultarte con mucho cuidado, ha hecho que éste haya dejado de latir definitivamente. No te hagas preguntas sobre por qué no pudiste enterarte de ella cuando tuve el accidente. Ni pienses que podías haber hecho algo. Es una de las herencias que me dejó mi padre. El pobre… pero también heredé de él los ojos, y mi pasión al amar. Así que no te eches la culpa a ti, ni a mi padre.
Te conozco. Y sé que estarás hecho puré. Estarás llorando por las esquinas, para que nadie te vea. Habrás estado ocultándote en el tanatorio para hacerlo a gusto. Y cuando te digan lo de mi “problemilla”, darás muchas vueltas a todo. Y te sentirás culpable. Y llorarás más. Y estarás tentado de dejar la medicina. O dejar de vivir la vida...
Miguel, has respetado siempre la forma en llevar mis cosas más íntimas. Respeta esta forma de llevar este tema. No tienes culpa de nada. No podrías haber hecho nada.  Nada.
Puede que tengas la tentación de recluirte unos días. Como la tengan los que hoy están escuchándote leer esta carta. Si Axel ha seguido mis instrucciones, estaréis sentados ahí, Borja, Axel y Nerea, tú mismo, Rodrigo, Carlos y Gaby. Y estarán también Silvia y Carlos.
Te he dicho hace unos párrafos que lo he...
...
...


Miguel no podía seguir. Apartó la carta de Dani. Lloraba. Durante todo el tiempo una lágrima pugnaba por salir... pero ya no pudo contenerse... lloraba compulsivamente.
Silvia se levantó  se acercó a él. Le obligó a levantar la cabeza... le dio un beso en la frente... y empujó su cabeza hacia su regazo. Miguel se dejó hacer...
-         ¿Por qué Silvia?... ¿Por qué?... ¿Por qué?...
Su voz se escuchó ahogada... por los sollozos... ahogada por estar abrazado a Silvia... Borja se levantó de un salto y se abrazó a su prima y a Miguel. Axel se levantó también y se fue a mirar por la ventana. No lloraba. Ya se le habían acabado las lágrimas. Él,  hoy, jugaba con ventaja además. Era el cómplice necesario de Dani. Él único que ya sabía de su enfermedad. Al único que su muerte no constituyó una sorpresa mayúscula... aunque no fue menor el puñetazo en el estómago al encontrárselo en el hotel... al despertar… en la cama… muerto…
Rodrigo, Carlos y Gaby seguían sentados en el sofá. Tenían perdida la mirada en ninguna parte. Cada uno de ellos estaba ahora repasando sus mejores momentos junto a Dani. Los conciertos, las cervezas, las risas... aquella época en que estaba zombie... aquella época anterior a Miguel.
-         Axel... ¿quieres seguir tú con la carta, por favor?
Era Silvia la que había hablado...
-         Sí Axel será mejor que sigas tú – apoyó Nerea
-         Voy.
Axel se acercó a la mesa. Se sentó en la silla que antes había ocupado Borja. Le cogió la carta a Miguel de entre sus manos. Borja se sentó en el suelo... apoyado en el respaldo del sofá, mientras acariciaba a Jara… Silvia se quedó de pie rodeando el hombro de Miguel...
...
...
... y estarán también Silvia y Carlos.
Te he dicho hace unos párrafos que lo hemos hecho bien. Hemos creado una familia. La mayoría no tenemos la misma sangre. Pero hemos logrado unirnos como una piña. Edades distintas, gustos distintos. Y sabes, amor... me gustaría que intentaras seguir con esta familia.
Estarás pensando que esto se parece un poco a “Mi vida sin mí” esa peli de Isabel Coixet que tanto te gusta. Me la hiciste ver 20 veces... ¿recuerdas? A lo mejor no fueron tantas... jijijiji, pero de tanto verla, saqué esta idea. O de aquella otra que vimos juntos... “Postdata: te quiero”.
Pero los mismos objetivos que los protagonistas de esa peli... esos son mis objetivos. Quisiera que todos vosotros me recordéis... pero sigáis viviendo. Sigáis trabajando, sigáis tocando, sigas escribiendo Miguel. Y sigas curando a la gente... y vuelvas a amar.
Quisiera deciros muchas cosas más, pero no quiero que esto sea muy largo. Chicas, chicos, sois lo más importante que he tenido en esta vida. Os he querido a todos todo lo que se puede querer. He sido muy feliz. Y todo eso, os lo debo a cada uno de vosotros.
Os quiero. Os querré, esté dónde esté.
Quisiera pediros una cosa. Que me perdonéis. No siempre he sido capaz de estar a vuestra altura. De vuestro cariño. De vuestro amor.
Quisiera... no... solo quisiera deciros que os quiero.
Miguel, te amo. Me has hecho el hombre más feliz de la Tierra. Pero la vida sigue. Vuelve a amar. Con toda tu alma. Como lo has hecho conmigo. Mira a tu alrededor. Quizás alguien que ya conoces, te quiere. No cierres la puerta. No me traicionarás... al revés... es lo que más deseo, que seas feliz. Que vuelvas a sonreír. A amar. Es la mejor manera que puedes tener de seguir queriéndome.
Borja. Hermano... mi hermano pequeño enseñándome a vivir, a ser valiente, y a reír. Borja te quiero. No sabes todo lo que me has aportado. Eres especial. Que nadie te engañe diciéndote lo contrario. Y perdóname. No he estado casi nunca a tu altura. Y siento que te he traicionado muchas veces. Te quiero, te quiero, te quiero.
Silvia. Mi prima, mi hermana. Valiente y decidida. Te he envidiado siempre. Por tu forma de ser. Si me hubiera parecido un poco a ti, todo hubiera sido distinto. Cuídameles a todos estos. Y Carlos, como no la quieras como se merece, piensa que estaré mirándote desde dónde esté.
Gaby, Rodrigo, Carlos. A tocar. Sin descanso. Y a vivir. No seáis tan acojonados como lo fui yo.
Axel. Acabo contigo. Algunos de nuestros amigos piensan que si tú hubieras sido gay, hubiéramos sido pareja. No estoy seguro de ello. Pero sí sé que has sido la segunda persona más importante de mi vida. Y la que siempre ha estado ahí. Y sé también que te quiero con toda mi alma. Nerea... cuídamele... y quiérele... es grande el cabrón. Aunque yo canto mejor.
He pensado cientos de formas de acabar esta carta. Ninguna me ha convencido. Así que me limitaré a repetir lo mismo que ya he dicho más arriba.
Os quiero.
Miguel, amor, te amo.
Y como esto es así, quisiera... no, no quisiera. ¡Quiero! Que sigáis adelante.
Os estaré mirando.
Abur.
...
...
...
Axel levantó la mirada de la carta. A duras penas había podido acabar sin echarse a llorar. Miguel se levantó y se fue a una esquina del salón. Borja seguía sentado en el suelo, con la cabeza de Jara apoyada en su pierna y con las manos tapando su cara. Rodrigo y Gaby se habían abrazado. Carlos tenía la mirada perdida. Silvia cogía de la mano a su Carlos. Y Nerea miraba preocupada a Axel.
Se levantó. Debía cumplir las últimas indicaciones que le había dado Dani. Salió de la habitación, hacia la cocina.
Solo tardó un par de minutos. Volvía con una botella de cava. Y copas para todos.
Poco a poco todos fueron fijándose en lo que hacía Axel.
-         ¿Estás de coña? ¿Cava? – dijo al fin Rodrigo.
-         Parece mentira que no conozcas a Dani – contestó Axel, sin mirarle siquiera.
Abrió la botella. Ruidosamente, como le gustaba a Dani. Se escapó un poco del espumoso.
-         Voy a por otra botella, no va a llegar para todos – dijo Borja levantándose de un salto.
Otro estallido. Otro chorro de cava en la alfombra.
Llenaron todas las copas.
Todos rodeaban la mesa.
Axel repartió.
Miró a Miguel.
Borja rodeo con su brazo libre la cintura de Miguel. Silvia hizo lo mismo con Borja, mientras le besaba en la mejilla. Gaby lo hizo con Silvia, Rodrigo con Gaby... así fueron formando un círculo.
Miguel levantó poco a poco la cabeza. Miró a los ojos a Axel. Éste hizo un pequeño gesto afirmativo.
Miguel levantó su copa.
Paseo su mirada por todos. Luchaba por contener otra vez las lágrimas que pugnaban por salir. Lo consiguió.
-         Dani ha muerto. ¡¡¡ Por Dani!!!
-         ¡¡¡Por Dani!!! – contestaron todos.
-         ¡¡¡Por nosotros!!!
-         ¡¡¡Por la vida!!!
-         ¡¡¡Por el amor!!!
-         ¡¡¡Por la música!!!
-         ¡¡¡Por... por nosotros!!!
-         ¡¡¡¡¡Por Dani!!!!! – volvió a decir Miguel.


Y levantaron sus copas...
...Y bebieron...
...Y sonrieron...
Aunque los ojos... los ojos seguían llorando.

 

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3 comentarios:

  1. Excelente el FINAL, aunque durisimoo......muy bno.....siempre o casi siempre lo bueno se va.......Charlie. Graxxxxx

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    1. Charlie, pero a lo mejor este no es el verddero final... queda otro capítulo... sip.

      la semana que viene, atento.

      besos.
      muchos.
      envueltos.

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  2. Me ha vuelto a emocionar ¡Qué maravilla!

    Muchas gracias,

    Un abrazo.

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