lunes, 30 de abril de 2012

Tyler y su copa de vino.











El otro día no os creíais que Tyler leía en la cocina con una copa de vino. Ribera de Duero, por supuesto. 
Pues ahí tenéis las pruebas.
Lo que pasa es que le vino a la cabeza ese novio suyo que le dejó, solo unas semanas antes. Y... no pudo contenerse, y... recorrió su cuerpo como lo solía hacer Mark, su novio. Y lo hacía en la cocina, porque le daba morbo la cocina.
En realidad no le dejó. Mark murió en un accidente de tráfico. Y dejó a Tyler sumido en la desesperación. Porque lo amaba... lo amaba con toda su alma.
Para Tyler, cuando se sube en la isla de la cocina y cierra los ojos, Mark está con él. y es él el que toma el control de sus manos, y el que pellizca su pezón, y el que busca su miembro en sus calzoncillos. El que le agarra su miembro y lo aprieta en la base, y lo mueve adelante y atrás... Es su lengua, la de Mark, la que lame sus brazos, la que chupa sus dedos, la que le roza sus piernas, la que acaricia su perineo. La mano de Mark es la que juega con su agujero, la que mete un dedo, y luego dos, mientras con la otra mano le acaricia suavemente su miembro... arriba y abajo... primero despacio... y luego acelerando, mientras ya son tres los dedos que le ha metido en su agujero.
Tyler quisiera que este juego durara toda la tarde, pero llega un momento en que el placer que le da su pareja, no le deja más opción que explotar en un mar de sensaciones, de placer inconmensurable. en ese momento, él lo sabe, él lo escucha perfectamente, Mark le susurra: te amo.  Y Tyler cae rendido sobre el mármol de la encimera, y sonríe... aunque sabe que dentro de unos minutos, Mark ya no estará a su lado, y otra vez tendrá que enfrentarse a la soledad del libro, si acaso acompañado por una copa de vino tinto, Ribera de Duero, por supuesto.

3 comentarios:

  1. ¡Vaya! ¿Estabas escondido dentro del armario para estar enterado de tantos detalles?

    ¡Hasta cualquier momento, Tato!

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  2. Desde luego ya me encandilaste el otro día con ese cocinero (¿o sería "cocinilla"?), pero hoy con esa historia has removido en mis emociones e incluso me has hecho amarle, sentir el calor de su cuerpo en mis manos, como crecía y se endurecía su miembro entre mis manos que yo había introducido en sus calzoncillos, la dulzura de sus besos con ese sabor a vino de la Ribera del Duero... Y he echado en falta a mi chico que está a más de mil kilómetros del alcance de mi mano.

    Un abrazo.

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  3. Pues yo quiero tomar una copa de vino... pero contigo! jajaj

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