miércoles, 7 de noviembre de 2012

La importancia de un segundo.



Un segundo solo. Uno.
Una discusión, un intercambio de palabras. Se acelera.
Una puñalada dialéctica.
Otra.
Los dos tocados.
Perdona, no quería”
Perdona yo tampoco”.
Pero los dos quedan tocados. Nada volverá a ser igual. Los dos han descubierto cosas de sí mismos que no sabían que estaban ahí. Los dos han descubierto una imagen que no querían dar.
Un segundo. Solo uno.



Un chico en el alféizar de una ventana.
Una duda: dar un paso adelante o no.
Eso es lo que separa vivir de morir. Luchar, de rendirse.
Una decisión que no tiene vuelta atrás. Un segundo que, aunque justo en el instante siguiente se arrepienta cayendo al vacío, no se puede echar atrás.
Un segundo. Solo uno.
La mano de un hombre soltando una torta a su mujer.
Un segundo solo. Uno.
Un cuchillo en la mano de un hombre atravesando el estómago de su ex-mujer.
Perdón, perdón”, gritaba el hombre mientras se tiraba por la ventana. Perdón... ¿para qué?
Un segundo solo.
Un solo segundo. Una riña, un calentón. “Yo no quería”. Pero fue. Un golpe, una caída, la cabeza contra la acera. “Yo no quería”.
Yo no quería”
Yo no quería”
Todo cambia cada segundo. A veces podemos pedir perdón y rectificar. Pero otras muchas no. En un segundo podemos perder todo... podemos hacer que otros lo pierdan... no... no hay vuelta atrás.
Un segundo.
Con la de segundos que desperdiciamos, y más nos valdría perder algunos más si son de estos.
Un segundo.
Una decisión sin vuelta atrás. Una decisión, un segundo.



2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Cuanta verdad hay en tus palabras. En solo un segundo podemos hacer una barbaridad... Aunque casi nunca somo conscientes de ello... Y mucho menos en ese momento.

    Un abrazo.

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