miércoles, 12 de diciembre de 2012

Míralos.

Tú obsérvalo porque él, en cualquier momento te va a levantar la mirada y te va a decir con ella muchas cosas.


Tú, obsérvalo, mira como se estira. Puede parecer que está marcando abdominales, y que te quiere poner caliente. Pero en realidad ha dormido poco, y solo se despereza. Es guapo, tiene un cuerpo de infarto, pero... no es feliz. Puede que sea un genio, pero... quizás al estirarse quiere quitarse de encima sus tristezas, sus frustraciones, su incapacidad para relacionarse, para querer, para amar.



Obsérvalo. Es guapo, y está posando... se atusa la media, es coqueto... pero está triste... porque nadie lo quiere con amor. Es el objeto del sueño de hombres y mujeres, pero... todo eso no le vale. Él creía que sí, que le valía, pero... por las noches, cuando está solo en su cama, o da igual, en las noches en que tiene compañía... da igual... da igual... está solo, solo. Y eso que su familia lo quiere. Pero ese tipo de soledad es... no se puede dominar, no depende de tener un mayor número de personas alrededor.


¡Oh! Mi pobre. Llora. Llora. El mundo se le ha echado encima.
Sus mentiras, un buen día, se han colocado en sus hombros, y no ha podido con su peso.
Llora, llora.
Llora porque está solo, y porque sabe que construyendo una vida a su medida, una vida ficticia, no llegará a ningún sitio. No llegará a sortear esa pesadez de su soledad. Lo único que conseguirá es hacer daño a los que se acercaron a él.
Llora mi pequeño.
Llora.

2 comentarios:

  1. Pobres chicos, todos, uno por uno, necesitan de ese cariño sincero... Y que sepan que yo estoy aquí para dárselo.

    Un abrazo.

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