domingo, 17 de febrero de 2013

La oscuridad reina en la noche.


David se levantó. Anduvo a tientas por la estancia. Tropezó varias veces haciéndose daño en sus pies desnudos. Pero aún así, continuó buscando.
Tras muchos traspiés, al final, un atisbo de luz iluminó su piel y sus ojos. Quizás la noche tocaba a su fin. O simplemente, había aprendido a defenderse en la noche que habitaba dentro de él desde que podía recordar.
 

1 comentario:

  1. Ese chico igual no sabe que la noche con su negrura nos contagia y hace que todo parezca más complejo y difícil de lo que en realidad es, la luz del día nos reanima y nos devuelve la lucidez...

    Un abrazo.

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