miércoles, 7 de agosto de 2013

En el banco rojo.








Se llamaba James. Salió a pasear por el parque descalzo, para que el frescor de la hierba al anochecer atemperara su encendido ánimo.
Llegó al banco rojo, y no pudo evitarlo. El rojo el encendía sus más bajas pasiones. Se desnudó sin mirar siquiera si alguien pudiera verle y jugueteó allí, en el parque, en el banco rojo. En ese mismo banco en el que se besó con Timothy, el chico que le acababa de dejar hacía apenas un par de horas.
- ¡Qué le follen! - se le oyó decir.


Ese momento fue el que eligió Timothy para darse media vuelta e irse, no sin antes girar solo un instante para ver por última vez a James. Alguno comentó que llevaba una lágrima a mitad de su mejilla. Pero  no se pudo comprobar. Lo único que era seguro es que había roto con James hacía un rato. Aunque todo indicaba que lo quería. A veces las cosas no son tan sencillas como decidir: "Lo quiero, no lo quiero". Y somos complicados. Y Timothy, no es una excepción.
 

1 comentario:

  1. Qué bien le sienta un fondo rojo a un cuerpo desnudo... Con esa alegría que lleva en su miembro...

    Pobre Timothy, estará hecho un lío el chaval... Aunque vale la pena que se lo repiense ¿no os parece?

    Un abrazo.

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