lunes, 26 de agosto de 2013

El esbozo de una historia.


Una historia puede comenzar en cualquier sitio y con cualquiera.
La sala de espera de un hospital, es un buen sitio. Con la máquina de bebidas al fondo. Dorian está en el sofá, estirado, descalzo. Está feliz hablando por teléfono. Su historia puede ser divertida, o sangrante. Puede ser un chico maravilloso, lleno de vida, o de rencor.
Quizás está hablando con Ramón.


Ramón es su novio. Es un hombre que vive en la permanente juventud. La foto que pone siempre en las redes sociales, fue la que le hizo un fotógrafo que quería tirárselo, cuando tenía 19 años. Ahora tiene casi tres veces la edad de la foto, pero él no quiere reconocerlo. Y sus allegados, coinciden con que apenas ha rebasado los 17.
Hablan y hablan. Están encoñados los dos, de tal forma que raya con la estupidez.


Los amigos de uno y de otro, piensan que Dorian está con Ramón por el dinero. Ellos dicen que no, lo niegan, lo re-niegan, pero no convencen a nadie. Será porque los amigos del uno y del otro los conocen. Saben que el uno busca quien le mantenga, y el otro busca un mantenido. Las cosas son menos emocionales así, las palabras parece que tienen otro significado, que no calan. Un "te quiero" dicho de esa forma es como más... como menos "implicador".


Hasta el sexo parece distinto. Es como tener un chapero a tiempo completo. El cobra, yo pago, follamos, reímos y demás.
Ahora que lo pienso, algunos dicen que un chapero sale más barato que un novio.


Felipe entra en la sala de espera enfadado. No venía enfadado, venía cansado, pero encontrarse a su amigo riendo, tirado en el sofá, descalzo, como si estuviera en su casa, cuando su madre estaba muy enferma, le ha cambiado el humor.
- Para esto te podías haber quedado en casa, cabrón.


Qué tiempos aquellos en los que los dos iban a la playa juntos, y lo pasaban en grande. Juntos siempre, pero no revueltos. Por mucho que pensara Dorian a veces, Felipe no lo quería de esa forma. Podía aprecer que era una decisión premeditada, que Felipe conocía mejor que nadie a Dorian y sabía que no le iba a dar lo que necesitaba. Era una cosa visceral. le gustaba mucho como amigo, pero nada como posible amante.


Una vez estuvieron a punto de hacerlo. Se tocaron el paquete, se morrearon... pero de repente a Felipe le dio un bajón y lo dejaron.


Felipe se quedó un rato, sentado en una silla, mirando al infinito. Estudiando lo que había pasado, lo que había sentido, lo que... pero no halló respuesta.
Quizás tú la tengas y quieras dársela.
Si no, otro día, te cuento el final de la historia. Mejor, puedes ir aquí y leer el final de la historia. Pincha.

1 comentario:

  1. Me gustó tu historia y me ha encantado este esbozo que has hecho aquí de ella.

    Un abrazo.

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