miércoles, 12 de marzo de 2014

Pepe y Juanlu no se aguantan.

Aviso: esta historia es fruto de mi imaginación. Los nombres son inventados. Toda semejanza con personas reales, es pura casualidad.



¿A qué da empaque este aviso?


Aunque le hubiera gustado no afeitarse esa mañana, Pepe no tuvo más remedio. Su jefe le llamó la atención el día anterior. "No me gusta que vengas sin arreglar, Pepe, a las clientas les gustas bien guapo y arreglado".
Guzmán es su jefe. Guzmán fue un rollo que tuvo hace unos meses. A Pepe le hubiera gustado que fuera más de eso, pero Guzmán no estaba por la labor de tener una relación con nadie. En cuanto vio que Pepe se pillaba de él, apareció con otro hombre en el gimnasio y se empezaron a besar sin preocuparse que les vieran. Fue su forma de cortar con Pepe. Y éste lo entendió.

Pepe se dio cuenta de que lo único que había pretendido Guzmán estando con él era convencerle para que trabajara en su gimnasio. Sabía que era un buen preparador y que gustaba a la gente. Lo necesitaba, pero Pepe no quería dejar su anterior trabajo. Al final, un polvo, dos polvos, que le parece que le quiero, joder que es un hombre estupendo, que...
- Vale, el mes que viene empiezo en tu gimnasio.
Guzmán sonrió y le besó con ganas.
Pero es duró apenas hasta un mes después. Quizás tuvo algo que ver que Pepe le dijera que podían ir a vivir juntos. Al día siguiente ocurrió lo del beso.
Siguió trabajando con él. Tuvo una época en que lo pasó mal. Estaba más enamorado de lo que pensaba, o a lo mejor, el simple hecho de que lo dejara, había influido en que su obsesión por Guzmán creciera.
Hasta que apareció Juanlu.
Juanlu sí que dijo de irse a vivir con Pepe. Aunque éste no estaba muy convencido: Guzmán seguía pesando en su corazón.
Esa noche Juanlu y Pepe habían discutido. Juanlu se fue a su trabajo de guardia de seguridad en una empresa y pepe se quedó rumiando la discusión. 
Apenas durmió.
Miró la hora: Juanlu estaría a punto de llegar, no quería encontrárselo. Pero apenas se dio cuenta de eso, cuando apareció. Lo miró un rato desde la puerta y se acercó. 
Le quitó la toalla de la cintura.


Pepe no quería. Pero tampoco  tenía ganas de negarse y discutir de nuevo. Así que después de que Juanlu le acariciara suavemente la piel de su culo y de sus piernas, empezó a quitarle la camiseta.


Y se dejó llevar.




"Me llevaré las cosas esta noche", pensó. Sabía que esa pasión que ahora les envolvía, era una cosa meramente física. La discusión de la noche se repetiría mañana, o pasado, esa misma noche, o... todos los días. Era mejor dejarlo antes de que se hicieran daño.



4 comentarios:

  1. Bueno esta vez nos has premiado con una linda historia , muchas gracias.

    Un abrazo.

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  2. que bonita historia aunque no me gusta no saber el final muchas grazias por compartirla

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  3. Preciosa historia, y creo que con final feliz, o eso parece. Pero, eso sí, yo a Pepe le pediría que no se afeitara si fuéramos a encontrarnos, con lo que me encanta que me raspen los mentones, y a Juanlu le diría lo mismo. Besos, Tato.

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  4. Muchas gracias a todos por vuestra amabilidad.


    besos.
    muchos.
    envueltos.

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