martes, 27 de mayo de 2014

Enrique y su vida.


Enrique miró con estupor la foto.
Le costó decidirse a cogerla. Era como si le fuera a dar un calambre. Al final se decidió a mirarla más de cerca. La cogió por una esquina con dos dedos. Parecía una escena de CSI en la que Grissom hubiera encontrado una prueba decisiva para aclarar el caso de un asesinato múltiple del que todo Las Vegas estaba pendiente.
Ese hombre era su padre. Estaba desnudo y llevaba a otro hombre en los hombros. E iba desnudo. Y parecía que... estaba ligeramente excitado.
Dejó la foto de repente, como si efectivamente, le hubiera dado un calambre.
La cogió de nuevo. Se la acercó hasta casi tocarla con la nariz: era él.

Siguió buscando en la caja.


Encontró otra foto.
Esta era más clara. No había la menor duda: su padre, joven, practicando sexo con otro hombre. Y había alguien que le sacaba fotos.


De repente, Enrique se sintió sucio. Sintió el polvo del ático de la casa vieja de su familia que se había levantado al revolver las cientos de cajas que había allí guardadas. "Toda una vida". 
NO pudo más y bajó las escaleras corriendo. Iba desnudándose y cuando llegó al baño del segundo piso, solo tuvo que entrar en la ducha y dar al agua. Se puso debajo de la alcachofa y fue acompañando al agua mientras discurría por su cuerpo.


Se sentía vulnerable, como si unas correas ataran sus manos, como si estuviera de repente desnudo ante una enorme concurrencia, sus amigos, sus compañeros de trabajo, sus colegas del barrio, los compañeros del Instituto. Y él no podía hacer nada, desnudo ante todos, con férreas cadenas sujetando sus piernas, sus manos, desnudo, sin poder siquiera taparse sus órganos sexuales. Cerró los ojos para atenuar la vergüenza que sentía de que todos lo vieran así, desvalido, sin argumentos ni defensa, con toda su vida puesta de repente en cuestión, con todas sus experiencias pendientes de ser estudiadas bajo esta nueva perspectiva.


Cerró el agua y buscó en la estantería del baño una toalla. Se secó despacio, estudiando su cuerpo que, en ese momento, le parecía distinto, como todo él, como toda su vida anterior... y futura.
Subió otra vez las escaleras y se sentó en una esquina del ático, bajo un ventanuco. Y fue recorriendo con la mirada todo lo que allí había guardado.



1 comentario:

  1. Muy bien ligado, aunque aún me pregunto por qué se sintió sucio ¿Sucio de prejuicios? ¿Sucio de intolerancia? ¿Sucio de...

    Un abrazo.

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