viernes, 5 de septiembre de 2014

Una exposición: el hombre.

Soy original, no cabe duda. Nadie se podía haber imaginado que iba a organizar en este blog, una exposición sobre el hombre.


Empezamos con este bello efebo a las puertas del jardín. Siendo un poco imaginativos, podríamos pensar que se trata de su casa, o de la casa de su amante. Pero seguramente será la casa del fotógrafo. Venga, demos un punto al mundo de los sueños y tomemos la decisión de que está posando para su marido. Tiene unos labios luminosos, una mirada decidida, aunque diría que no le hace mucha gracia posar. O quizás lo que no le gusta es taparse sus genitales.
Me gusta ese fondo azul.


Cambiamos de estilo. De un chico que pisa una bella mansión a otro que aparenta más rudeza, en un ambiente destartalado, con cara de brutote incluso, pero menos. Quizás da esa impresión debido a la contundencia de su cuerpo o a esa especie de guadaña que porta sobre sus hombros. Pero luego, en cambio, observamos que cuida su cuerpo, lo depila, incluido el pubis. Contradictorio. Aunque no más que cualquiera de nosotros, si somos un poco sinceros. Pero no lo somos, así que pensaremos de nosotros mismos, que somos todo coherencia.


Este chico no se ha querido desnudar. Solo nos insinúa que estaría dispuesto a hacerlo si cedemos a sus pretensiones. No es altanero, pero yo considero que este hombre quiere mandar sobre ti, o sobre mí. Nos muestra el camino apartando ligeramente el pantalón del chándal, pero con el gesto nos avisa: Mando yo. Todo con mucha delicadeza.


Llegamos a la cuarta foto. Es otro retrato. A ver si la quinta, busco algo distinto. Es un chico guapo. El fondo nada glamuroso, aunque quizás el glamour está en él. Me gusta su mirada, entre hastiado y resignado. Incluso diría que hay un punto de violencia en él. Tiene un cuerpo bonito, y lo cuida, pero no está cómodo desnudo. No sabe que hacer con las manos, aunque eso es relativamente habitual cuando posamos. Casi nadie sabe poner las manos, salvo que toques a alguien o los cruces.
Pero me parece que este chico no tiene pinta de querer invitarnos a un café.

Cambiamos de registro.


El fotógrafo ha salido al parque con ganas de ver y fotografiar. Y qué mejor que inmortalizar el amor. Un grupo de gente, y la pareja que no puede resistir y se besan con una cierta pasión. La composición de la fotografía es a mi juicio, interesante. El centro de la foto a la izquierda, aunque el grueso de los personajes estén en la derecha. Dos chicos besándose y el resto como si nada. Y la sombrilla del fondo, estilo japonesa. Y la señora del fondo, estilo Buda.


El payaso triste.
Lleva una sonrisa pintada, pero... para mi percepción, es el payaso más triste que he visto en mi vida. Y es... sabes, es una foto que muestra la realidad de la mayor parte de la gente. No es bueno generalizar, pero da igual, me apetece. Todos vamos con una sonrisa en la boca pero... ¡Ja! Una mierda estamos contentos o felices. Fachada. Me da una pena cuando percibo algo de eso en mis interlocutores. Y no sabes la pena que me da cuando lo veo reflejado en el espejo del cuarto de baño.
Esta foto tiene mucho que comentar, pero yo creo que por hoy vale.
Ha estado bien esta exposición. Y sobre todo los comentarios, más que nada porque los he hecho yo.
Si no me doy yo jabón... ¿Quién lo hará? Se me murieron las abuelas hace ya tiempo... ains.

1 comentario:

  1. Después de esos comentarios tuyos cualquiera se atreve a decir nada... Me quedé con el chico de la primera foto y su mirada.

    Un abrazo.

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