lunes, 27 de octubre de 2014

Erik en la cabaña.

Me han contado que era su refugio. Iba a allí cuando quería estar solo, olvidarse de todos y de todo.


No se lo enseñó a ninguna de sus parejas. Quizás porque no sintió que ninguna de ellas fuera la definitiva. Quizás porque no sintió que quisiera compartir el silencio con ellas. O porque no sintió la necesidad de enseñar sus secretos.
El otro día conoció a alguien. Fue distinto que otras veces. Quizás dentro de un tiempo, como algo natural, recorra esa cabaña acompañado, por primera vez. Quizás se tumbe en el suelo, apoyado en su muslo, y escuchen el sonido del campo, juntos.

1 comentario:

  1. En alguien debía pensar cuando su herramienta estaba en condiciones de trabajo... Jijijijijiji...

    Un abrazo.

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