viernes, 5 de diciembre de 2014

La historia de Eduardo.(1ª parte)

Abrió los ojos. Se miró en el espejo que tenía delante de su cama. Ojos vidriosos, el vaso en una mano, la botella en otro.


La cabeza le daba vueltas. Y a pesar de ello, solo le apetecía seguir bebiendo hasta perder el último recuerdo.

Todo empezó un día, unos meses antes. Se encontraba solo en casa. Daba vueltas a la idea que le había propuesto Helena: 
- Sácate unas fotos "interesantes" y mira a ver si follas, que estás insufrible. 
Eduardo se la quedó mirando sorprendido. Nunca le había hablado así. 
- ¿Follar? - preguntó como un autómata.
- Sí, follar. Te coges un pavo, le comes la boca, y luego se la mamas. Y sigues luego por donde te venga en gana.
- ¡Helena!
Olvida de una vez a Rubén, joder. Deja de llorar con un nene. No hay quien te aguante.
- ¡¡Helena!! - Eduardo abría mucho los ojos, la boca se le había secado completamente.
Nunca había hablado de sexo con su amiga. le daba corte. Ella era normalmente muy pacata para esas cosas. Y a él tampoco le gustaba, la verdad. Escuchar esa forma de hablar en su amiga, y ese hartazgo respecto a su melancolía, le desconcertaba. Ella siempre había escuchado sus penas sin queja, sin desplantes. con comprensión. Era la primera vez que le mostraba su cansancio.
- Rubén era un hijo de puta, joder, entérate de una puta vez. - acercó mucho su cara para decirle eso, casi escupirle - y tú eres un imbécil que no has querido enterarte y escondes la cabeza en un puto hoyo.
- ¡Helena!
Ella no atendió. Estaba fuera de sí, cansada, agobiada por sus propios problemas a los que Eduardo no prestaba atención, porque lo único que hacía era escucharse a sí mismo una y otra vez. Era lo único que le importaba..Se levantó, cogió su abrigo de un manotazo, tirando uno de los vasos que había en la mesa, y desapareció del bar sin siquiera mirar atrás.

Eduardo volvió a casa despacio, pensando. ¿Tendría razón Helena? 
Dio vueltas al tema muchos días.


Pensó en llamar a Helena, pero lo descartó.


Ese día, solo en casa se decidió: se sacaría unas fotos y las colgaría en su perfil, a ver que pasaba. 

¿Qué buscas? - pregunta el cuestionario.
Amistad y lo que surja - contesta Eduardo.
¿Cómo eres?
Soy un tío legal, amigo de sus amigos, que le gusta escuchar. Soy alegre y divertido. Y desinhibido. 




Descargó las fotos en el ordenador y pasó la tarde escogiendo las mejores. Luego pensó en retocar alguna, por mejorar la calidad, más que nada.


Entrada la madrugada, se decidió y hizo público las modificaciones en su perfil. No tardó en recibir respuestas. Pero hubo uno que le llamó la atención rápidamente por encima de los demás. Su nick: Tímido25.
Cambiaron mensajes y quedaron. Esa misma noche.


(continuará)

1 comentario: