miércoles, 1 de abril de 2015

Un día cualquiera.



Empiezas el día con cara de pocos amigos. Has dormido poco, porque siempre se duerme poco.







Luego te vas animando, te encuentras con gente, te duchas, incluso te sacas unas fotos en pelotas para tus admiradores.

Uno de ellos te llama de inmediato, y os rozaiz con intenciones.


Y al final, otra vez en casa, te das cuenta de que vas a dormir poco hoy también.


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