lunes, 24 de agosto de 2015

Otro amigo: Roberto T. Un encadenado para él.


Por fin Artemio y su equipo habían ganado la competición. Estaba exultante y no podía dejar de remarcar con su dedo estirado que eran los números uno.


 La celebración no acabó en los campos de juego. En los vestuarios siguieron. Artemio posaba eufórico ante toda cámara que le quisiera inmortalizar. Habían sido tantos meses de trabajo, de decepciones, de críticas...


Incluso esa época oscura le supuso romper con Enzo, su novio. Él estaba perdidamente enamorado de él, pero parecía que solo quería al Artemio triunfador, no al Artemio que sufría, que lo pasaba mal.


Ahora, si se ponía a pensar en aquella época, de Enzo solo recordaba el sexo. Entonces pensaba que era buen sexo, pero... ahora sabía que solo era eso, sexo. Interesante, pero incompleto para lo que él necesitaba.


Todas aquellas decepciones le hizo caer en una desesperación rayana con la locura. Parecía que todo el mundo le daba la espalda y empezó a necesitar soluciones. Las buscó desesperado... citas a ciegas, pequeñas bacanales en su casa en el campus, alcohol...


Un día incluso, después de una fiesta de esas llenas de desesperación, alcohol y sexo, se fue a la playa al amanecer. Empezó a desnudarse y miró el mar durante un rato. Entró en el agua poco a poco y empezó a nadar. Su intención era llegar mar adentro hasta que las fuerzas le fallaran y dejarse llevar. Se sentía un fracasado. Todas sus aspiraciones en la vida se habían caído estrepitosamente. Las fuerzas le habían abandonado.


Justo cuando casi se había desnudado para meterse en el agua, le llegó un mensaje al móvil. "Entrenamiento a las 11,00 "
"Se acabaron las hostias, vamos a ganar, joder"
"Por la madre que me parió".
Artemio sonrió. Se imaginó a Heber cagándose en todo. Heber era uno de los compañeros del equipo. No tenían una relación muy intensa, pero era un buen tío. Era como un poco vago, además, siempre parecía necesitar tumbarse un rato, siempre con su gorra, pero siempre con un gesto alegre en la cara.


En seguida, Ubaldo respondió.
"¡Que les peten a todos!"
"Vamos a joderles"


Otro que solía preferir la posición horizontal que el esfuerzo del entrenamiento. Pero de repente, parecían haberse enchufado. Los dos empezaron a pedirle que les contestara. Artemio guardó el móvil y pasaba del tema. Pero seguía escuchando más y más mensajes.
"Tío, te esperamos"
"Joder, contesta, la hostia puta"
"Tío, que lo petamos"
bla, bla, bla.


 Artemio se metió en el agua. Escuchaba sin cesar los mensajes de sus compañeros. Y de repente, un clic se accionó en su cabeza y todo pareció cambiar de color. La vida empezó a tornarse multicolor. Y quizás, si esos dos vagos se metieran en el tema, la cosa podría funcionar. Y si él dejaba de lamerse las heridas y se olvidara de Enzo, maldito Enzo, todo podría ser de otra forma.



Los entrenamientos volvieron. Alguna incorporación nueva al equipo...


Y ahora era momento de celebraciones y diversiones.


Y quizás ahora era ya el momento de aceptar la cita que le había hecho en los últimos tiempos Camilo. Había insistido mucho, pero Artemio lo había dejado correr. Enzo todavía tenía mucho peso en su memoria. Enzo y la decepción.


Ya empezaba a ser el momento de acariciar esas curvas que le ponían a cien. Y quizás poder encontrar a alguien con el que el sexo y la vida, fueran algo más que un momento de placer meramente físico.



Nota:
Gracias Roberto T. por tu compañía y por tus comentarios. Era justo que me acordara de ti en estos post de celebración.


1 comentario:

  1. ♥.♥ Wow, ¡¡¡MUCHAS GRACIAS, TATO¡¡¡ Qué lujo, qué sorpresa, menudo regalazo con esta historia tan interesante, tan bien hilvanada, y ¡tan bien ilustrada!. Ufff..., menudos donceles, cuánta hermosura,... jeje. Esto se avisa, tío, jeje. Gracias a ti también por tu compañía al otro lado del teclado, cielín, y felicidades por estos 2000 y pico posts, tan llenos de belleza y amor. Gracias de nuevo, amigo, besotes y un fuerte abrazo :-)

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