miércoles, 20 de julio de 2016

Dos latinos, con pasión.










Angie se asomó al cuarto de Leo y lo vio desnudo, sobre la cama.
Lo había visto desnudo muchas veces antes, pero esa tarde fue distinto. Algo se movió dentro de él y sintió unas ganas irresistibles de follar a su amigo.
Leo al principio, puso algún reparo. Conocía a Angie y sabía que al día siguiente, se iba a arrepentir, cuando no esa misma tarde. Pero hacía tiempo que no follaba con nadie, así que se entregó a ello con entusiasmo.
Esa tarde, el tiempo dejó de tener importancia para ellos. Sonaban y sonaban sus móviles, pero ninguno de ellos sintió la necesidad de atender sus mensajes o sus llamadas. Sus pieles ardían de necesidad.

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