jueves, 14 de julio de 2016

Perdido.

Hoy es uno de esos días en que te levantas medio tonto. Sí, me he levantado tonto, perdido.


Sales a la escalera y te has olvidado de la ropa. Y como no hay ropa, no hay llaves para entrar y vestirte.


Uno de esos días en que te equivocas y en lugar de coger el paraguas, que parece que está nublado, coges un parasol enclenque y sobre todo, roto.


Vas a ducharte y por mucho que le das al dosificador del gel, no sale. Se te ha olvidado de que se había acabado ayer.



El vecino con el que tienes sueños húmedos desde hace meses, se cuela en casa, se despelota, te pone la polla delante de los morros, y tú, no sabes que hacer. Sonríes, pero sin más.


Te montas en el coche y no logras acordarte de a dónde ibas.


Así que perdonadme, pero... me voy a la cama. A ver si reinicio mi cabeza y mañana, sé al menos como me llamo. Y voy a ver al vecino.


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