viernes, 14 de octubre de 2016

Llevo todo el día caliente.

Por nada en especial. Pero ha sido uno de esos días en que estás excitado. en que cualquier cosa te acaba de poner a cien. Un día en que si te sientas, notas tu polla morcillona, con ganas de acabar de ponerse dura y romper el pantalon y salir de las apreturas en busca de calor de boca ajena.
Llegué a casa después de trabajar. Mi amigo Pol había quedado en llevarme una cafetera que estaba en oferta en la tienda en que trabaja. Pero se retrasaba.
Y cuando llegó, fue verle y sentir la necesidad imperiosa de sentir su polla a través del pantalón. De comérsela con dedicación y esmero.
No tardé ni cinco a ponerme a ello.
Y no, nunca nos lo habíamos montado antes.









Esto no acabó aquí. La tarde noche fue larga y provechosa. Y dichosa.
Y así como os dije que no nos lo habíamos montado antes, también os digo que no puedo ahcer esa afirmación respecto al futuro.
Y ell primer regalo que le voy a hacer son unos calzoncillos como son debido. Los que llevaba hoy, no me han gustado nada.

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