viernes, 5 de mayo de 2017

Yendo.

Un chico, pongamos que se llama Saúl, tímido al principio, nos acaba enseñando la cara. Huy, perdón, quise decir la polla.




Pero Martín, en cambio, aprovecha cualquier espejo para bajarse los pantalones y enseñar al mundo la pija.


A Kike en cambio, le gusta mucho más comer y enseñar la polla del vecino. El vecino se llama Jairo y está escondido. Salvo la polla, claro, que la saca a menudo, tanto como Kike esté disponible.


Aunque el pobre Kike, si supiera lo que hace Jairo cuando él no está... ofrecimientos en la piscina.


Y pensar que el pobre Kike dijo que no a este ofrecimiento del amigo Pedro.


No hay comentarios:

Publicar un comentario