jueves, 28 de diciembre de 2017

Te insinuaste.

Te miré cuando saliste del baño, después de ducharte, en tu casa, en la mía. Ibas desnudo, pero no vi tus genitales. Solo vi tu cuerpo mojado, tu mirada, tus labios acariciando el filtro del cigarrillo que te habías encendido.
Volví a mirarte cuando te sentaste en la butaca, pensativo. Tus muslos, tus hombros.
Luego te arrollaste para recoger algo que se te había caído. Bromeaste luego con las camisas que tenía colgadas en una puerta, para que se secaran.
Cada vez que te miré no ví tu desnudez al completo. Tampoco me obsesionaba, al fin y al cabo la noche anterior la había tenido entre mis manos, en mi boca, en mis muslos... Sabes, ha sido esta mañana cuando te he deseado de verdad, cuando me he acabado enamorando de ti.












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