viernes, 3 de agosto de 2018

Soñando.

Se llama Ernesto.


Parece un hombre decidido, seguro de sí mismo. Orgulloso de su cuerpo.


Ha estado mucho tiempo con Kike, un hombre serio. Pero la cosa no acababa de funcionar. Y es que Ernesto... soñaba.
¿Soñaba? Diréis.
Sí, soñaba. con... otros.
Con Juan y Pepe, por ejemplo.
Se los imagina en plena acción, con la lengua de Pepe lamiendo con ganas el agujero de Juan.


O soñaba con Ignacio, tumbado, mirándolo a los ojos esperando que lo penetrara.


El otro día, mientras tomaba un café en La Posada del Duque, se imaginó a Ovidio comiéndole la polla a su jefe, D. Manuel.



Y para acabar por confundirlo, ha aparecido en su cabeza Tomás, su ex-novio, y aquella foto que le sacó en su dormitorio y que todavía lleva en el móvil.


Y es que Kike, su pareja, se va. Le han ofrecido un trabajo en Sidney y lo ha aceptado.
Quizás sin darse cuenta, Ernesto está buscando ya sustituto. Y empieza a reconocer que lo suyo con Kike, no funcionaba. No le hacía feliz.


Quizás debería mandar un mensaje a Pablo, su compañero de trabajo, que un día de borrachera le mandó un selfie desnudo.

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