viernes, 25 de enero de 2019

Víctor amaba a Hipólito.

Casi todas las noches soñaba con él. Con ellos. Con que iban de vacaciones a un hotel estupendo y pasaban unos días. Cada noche, mientras Hipólito leía, Víctor se acercaba y se quedaba a su lado, sentado en el suelo. Y de repente, se miraban y empezaban a besarse.










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