viernes, 15 de marzo de 2019

Algunas historias que a lo mejor fueron o serán.


Quién le iba a decir que encontraría la pasión en medio de un aviso. Se había quedado encerrando en un altillo y su madre, la única familia que le quedaba se había ido unos días de vacaciones. Cuando vio entrar a ese bombero... jura que no fue por la alegría del rescate. Se miraron y los dos lo supieron. Lo hicieron encima del baúl de la abuela.
¿Se repetirá?
Quién sabe.


Muchas veces se ha quedado mirando el mar desde ese acantilado. Le relaja.
Sus amigos se tiran al mar desde allí. Pero él no. No se atreve.
Hoy ha ido con la intención de probar sin la mirada de sus colegas. Pero se ha dado cuenta de que no lo necesita. Por mucho que se rían de él, no se tirará. No es lo suyo y punto.


Le está comiendo la polla a su marido. Le gusta su polla. Le gusta su marido. Y las dos cosas suceden aun después de haberse enterado de que no es la única boca que disfruta de su varga. Adela, su amiga del alma le ha dicho que tiene que dejarlo. Pero él... necesita a Tomás. Puede olvidarse de sus infidelidades con tal de seguir con él. Le ama tanto... ¿O es necesidad?


Qué gran pareja hacen. Cómplices, se ríen de las mismas cosas. Se abrazan, se besan. Se montan a caballito desnudos. Se bañan, pelean. Todos dicen que debían ser pareja. Casarse incluso.
Lo que nadie sabe es que lo probaron, en secreto. Estuvieron unos meses juntos. Y no resultó. Eran muy buenos amigos pero... en cuanto se dijeron eso de "somos novios", la cosa dejó de fluir con naturalidad.
Nadie se enteró. Aunque algunos amigos cercanos les preguntaron en aquella época si se habían enfadado.
Todo volvió a la normalidad cuando rompieron su compromiso.
Lo malo es que la complicidad y cercanía que demuestran ante el mundo, que es cierta, aleja a todos los que están interesados en mantener una relación con alguno de ellos.


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