martes, 30 de junio de 2020

He recibido una visita.

Apenas le conozco. Es un nuevo compañero de trabajo. Acaba de venir a la ciudad.
Parece simpático.
Y enseguida se ha sentido cómodo en casa, lo dice su cuerpo.
Cuando me he acercado al salón con la bandeja con los cafés y unas pastas, me lo he encontrado así. Cómodo, mirándome, dispuesto a levantarse para ayudarme.




Hemos pasado un rato agradable.
Y hemos quedado para mañana. Como ahora vive en una pensión, estoy pensando en ofrecerle que se quede a vivir conmigo.

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