viernes, 31 de julio de 2020

Te enseño la polla, es lo que quieres.

Quieres verme la polla desde que nos hemos conocido. Quieres vérmela para saber si merece la pena comérmela.
Yo te contesto: Sí, merece la pena.
Y no, no necesito verte la tuya, porque sé que me va a gustar. Porque me gustas tú.









jueves, 30 de julio de 2020

¿Y si nos pillan?

O dicho claramente: follar en la calle.
Así da más morbo.









miércoles, 29 de julio de 2020

Follando una sandía.








Es temporada de melones y sandías.
Aprovechemos a disfrutar no solo de su sabor.
De su textura.
De...

Llámalo X.

martes, 28 de julio de 2020

lunes, 27 de julio de 2020

Encadenando amantes: Dani Robles y Alexander Muller.

En el eslabón anterior (link), dejábamos a Dani Robles (link) gozando de la polla de Apolo Fire (link).
Y cuando menos lo esperaba, el amigo Dani Robles (link) ha encontrado un nuevo amante. Fue en una reunión de trabajo. Con su traje, su corbata... sus calcetines ejecutivos... ahí estaba Alexander Muller (link), brasileño, que con nada más curzar sus miradas, supieron ambos que la reunión se iba a prolongar.












Da lo impresión de que los dos lo han disfrutado. Les imagino gimiendo de placer en el despacho.
En esta cadena de amantes (link), despedimos como mandan las normas al español Dani Robles (link) y esperamos al nuevo amante de Alexander Muller (link).

domingo, 26 de julio de 2020

Un castigo convertido en placer.

Le pillaron haciendo una pintada. El dueño de la casa lo siguió hasta que lo acorraló en un callejón. Su intención era darle una azotaina pero algo pasó. El contacto de su mano con la piel del culo del pintor le puso a cien.
Lo mismo pasó en el caso del castigado. Cada vez que el hombre de la casa le ponía la mano en el culo, su polla se ponía más dura.
Al final, el castigador se bajó los pantalones y ofreció su polla al pintor. Y mira, no tardaron en acabar follando en el mismo callejón que iba a servir solo para una azotaina.









El pjntor acabó trasladándose a la casa del castigador. La excusa: compensar con su trabajo el daño que le había causado a su propiedad. Pero la verdad era otra: Cada día, repetían su juego sin cansarse y follaban cada vez en un rincón de la casa.